Año de vientos en contra

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A la reciente desaceleración de la
economía mexicana hay que sumar
un nuevo obstáculo: la liberalización
de los precios de la
gasolina, que más allá de aumentar
la competencia en el mercado gasolinero,
amenaza con frenar los engranes de las industrias
que mueven la administración nacional.
Las primeras expectativas apuntan a que
elevará el costo de vida de los mexicanos, es
decir, aumentará las presiones inflacionarias.
Adicionalmente, se espera un incremento en
los precios de las materias primas, así como en
los costos de operación y servicios, eslabones
cruciales en la operatividad de la mayoría de
las industrias mexicanas. Además, con los elevados
aumentos previstos en los precios de la
gasolina, que oscilarán en el rango de 14 a 20
por ciento, los fundamentos de la economía podrían
ser impactados por encima de los propios
cálculos del gobierno.
La liberalización del mercado gasolinero, al
menos en principio, ha sido más accidentada que
ordenada, generando una ola de pánico y descontento
entre la sociedad y la industria en general,
hechos que, en el corto y mediano plazo, no se
vislumbra puedan cambiar.