Archivo: Meade será el candidato, solamente él garantiza continuidad de reformas a EPN

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Más claro ni el agua, solamente quienes no pueden o no quieren ver la realidad nacional no son capaces de detectar desde ahora que el candidato del PRI para las elecciones presidenciales de 2018 se llama José Antonio Meade Kuribreña. Todos los presidentes, de todos los partidos políticos, en todos los países del mundo, quieren perpetuarse de alguna manera, o cuando menos trascender. Algunos lo logran, otros a medias, otros más incluso lo hacen sin querer y contra su propia voluntad.

Enrique Peña Nieto no es ni será la excepción, y lo mejor es que nunca ha engañado a nadie; el antiguo tapado es en éste caso más destapado que nada, Meade es el candidato presidencial del PRI porque de lo que se trata es de consolidar las reformas que en éste gobierno se impulsaron, en ese sentido el único que puede garantizar eso es el actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Aurelio Nuño es el amigo del presidente, el joven y brillante funcionario, eficiente y cercano, pero todavía “verde” en varios aspectos, Nuño es el plan C.

El secretario de gobernación es el plan B, un eficiente funcionario capaz de recuperarse de los golpes políticos, con los contactos necesarios, pero desgastado y muy alejado de conceptos tan básicos como la macroeconomía, de la cuál Peña Nieto alcanza a comprender su trascendencia. En otro contexto Chong sería la opción, pero ahora más que un político, Peña requiere de un perfil orientado más al servicio público y al manejo de conceptos ligados a la economía, alguien que contraste con AMLO absolutamente en todo, se trata de comparar el agua con el aceite. Narro es un gran prospecto, pero igualmente para otro contexto, hoy será simple y sencillamente un comodín. Si de estrategia se trata, la que tiene definida el PRI es muy clara, tan nítida como el agua natural. El voto en México está muy dividido, eso no es ninguna noticia, así será durante mucho tiempo; hoy por hoy ni siquiera el popular Andrés Manuel López Obrador tiene más allá del 30 por ciento garantizado, mucho menos los demás.

Pero eso no es problema, el PRI tiene un voto duro con el que debe preocuparse solamente de atraer un porcentaje adicional. Con ese entre 20 y 25 por ciento de los votantes que siempre se decantarán por el tricolor, sea quien sea el candidato, el trabajo es menos complicado, sin que eso signifique que la tienen fácil. No hay nada que el dinero no logre; de hecho, el dinero manda en muchos sentidos, nos guste o no. En un escenario de voto dividido, con un candidato puntero muy popular pero siempre “peleado” con los barones del dinero, lo más lógico por parte de sus contrincantes será tener a un candidato “amigo” de los capitales, ese se llama Meade.

Meade le garantiza a los dueños del dinero la continuidad que otros no pueden ofrecer; con el titular de las finanzas públicas como candidato si algo tienen los capitales es certidumbre en caso de ganar este abanderado, y la certeza de las inversiones son fundamentales para ellos. Meade garantiza que no habrá golpes de timón en las finanzas nacionales y por lo tanto en la economía del país, con Meade como candidato se manda la señal de que las reformas (energética, eléctrica y de telecomunicaciones), se mantendrán y se profundizarán. Además, proyectos como el del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), seguirán su curso, pésele a quien le pese.

Meade no tiene garantizada la presidencia, y en el caso de que ganara tampoco existe la certeza de un éxito total ni de que se logren objetivos inmediatos como el de un mayor crecimiento económico. Sin embargo, para los dueños del dinero sí es relevante que exista en el ring político de 2018 un candidato que les proporcione certeza, así jugará Peña Nieto, esa es la señal que quiere mandar con Meade, como dicen los clásicos: “jugará con el librito”.

Como decíamos, en ningún momento Peña ha engañado, tan simple como que mandó quitar los candados en el PRI, y en ese momento dejó claro que el candidato sería el Secretario de Hacienda. Ahora, en las próximas semanas se empezarán a definir los pasos a seguir para impulsar a Meade entre los votantes indecisos, esos que serán claves para la elección de 2018. En la boleta apunten a Meade, todo ha estado muy claro desde el principio, el titular de la secretaría de hacienda se medirá contra AMLO por decisión de Peña Nieto, considera que él es el antídoto para el tres veces candidato presidencial.

Pero, sobre todo, en caso de ganar será quien siga la línea marcada desde un inicio, el de las reformas estructurales que con el paso de los años podrían hacer trascender a Peña en la historia del país, no hay nada más valioso para un expresidente: la trascendencia.

Miguel Ángel García Bautista