La economía mundial se desempeñó de forma positiva durante el año; 2018, seguirá por buen camino: FMI

0
177

No obstante, existen riesgos a considerar: el aumento a las tasas de interés, la sobre oferta de créditos, y la tendencia al aislacionismo podrían aumentar las tensiones geopolíticas, y derrumbar la certidumbre que poco a poco se ha construido en el mercado mundial, sobre todo después de la recuperación de los precios del crudo.

El 2017 terminó, y uno de los temas en el centro de la agenda es, desde luego, el desempeño de las economías mundiales durante el año, y las perspectivas que se tienen para ellas hacia 2018. De acuerdo al informe World Economic Outlook (WEO), del Fondo Monetario Internacional (FMI), el repunte económico que se vivió en el globo, durante el segundo semestre de 2016, cobró aún más ímpetu durante el primer semestre de 2017. Por esto, las proyecciones de crecimiento se hicieron más intensas para este año, y aún para 2018; sobre todo para las economías y los mercados emergentes, ya que estarán respaldados por estos agentes externos: un entorno financiero mundial favorable y la recuperación de las economías avanzadas.

En China, por ejemplo, y otras economías asiáticas, se espera que continúe el crecimiento vigoroso; y para las economías de Latinoamérica, aunque todavía atraviesan condiciones difíciles, su segmento de exportación de materias primas vivirá tiempos de bonanza; de igual forma, la Comunidad de Estados Independientes y África subsahariana mostrarán en 2018 indicio de mejora. Para las grandes economías, por otro lado, el WEO dibuja perspectivas de crecimiento moderadas, sobre todo a mediano plazo; pero durante el año, Estados Unidos, Canadá, la zona de euro y Japón fueron las que más crecieron. Ahora bien, el informe detalla: “las perspectivas de crecimiento a mediano plazo son más moderadas, ya que las brechas negativas del producto se están comprimiendo (lo cual resta margen para una mejor cíclica) y los factores demográficos y la débil productividad frenan el crecimiento potencial”.

2% de crecimiento en economías emergentes

Y un poco más adelante: “se ha revisado a la baja el crecimiento del Reino Unido en 2017 y de Estados Unidos tanto en 2017 como en 2018, lo cual implica un recorte del crecimiento agregado de 0.1 por ciento para las economías avanzadas en 2018”. Y es que, en el Reino Unido, la actividad sufrió una desaceleración durante el primer semestre de 2017; y en Estados Unidos, teniendo en cuenta la significativa incertidumbre que rodea a la política económica, que por lo que se ve, no cambiará: su desempeño económico se mantendrá sin variaciones, o bien ligeramente a la baja. Para las economías emergentes, el 2018 podría presentar mejores oportunidades económicas que 2017, primordialmente gracias al afianzamiento económico de China. La previsión es que las economías emergentes crezcan 1% durante 2018.

China tuvo un importante crecimiento durante el primer semestre de 2017, esto podría influir, según el informe, en que el 2018 las políticas económicas de aquel país sean lo suficientemente expansivas como para alcanzar la meta que mantiene el país de duplicar su PIB entre 2010 y 2020. “En términos generales, reina el optimismo en los mercados financieros, con avances ininterrumpidos de los mercados de acciones tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes. Como se espera ahora que la normalización de la política monetaria sea más paulatina, en comparación con las expectativas de marzo, las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos bajaron alrededor de 25 puntos básicos en el ínterin y el dólar se depreció más de 5% en términos efectivos reales, con una apreciación real proporcional del euro.

3.6% de crecimiento mundial para 2018

“Pese a las expectativas de vigorización de la demanda mundial, los precios de las materias primas se mantienen bajos, y los del petróleo reflejan una oferta superior a lo previsto”, detalla el informe. Por otro lado, el informe describe que el ímpetu a los mercados, producido por la ligera recuperación de los precios del crudo, ya se ha desvanecido, y que, por el contrario: las caídas subsiguientes de los precios del oro negro, han presionado a la baja. Respecto a la inflación, lo más probable es que avance sólo de manera gradual hacia las metas fijadas por los bancos centrales. “En las economías emergentes y en desarrollo, las tasas de inflación subyacente se han moderado al desvanecerse los efectos de traslado a los precios de las depreciaciones —y, en algunos casos, recientes apreciaciones— frente al dólar de EUA”.

El balance del Fondo Monetario Internacional en la materia, es positivo: “en términos amplios, los riesgos a corto plazo están equilibrados”, dice; y es que, del lado positivo, la recuperación se afianzará gracias a la confianza de los consumidores, inversionistas, y empresas. Pero, por el lado negativo, esa confianza podría derribarse si se implementan políticas económicas agresivas, o crecen las tensiones geopolíticas; esto bien podría reventar las buenas condiciones financieras y empujar a la baja los precios de los activos.

Los riesgos a mediano plazo

Como apuntamos arriba, las perspectivas para mediano plazo, no son tan alentadores de acuerdo a lo expuesto por el FMI: entre los factores que podrían determinar un desempeño a la baja de la economía mundial, se encuentra: el rápido deterioro de las condiciones favorables, económicamente hablando, alrededor del mundo, ya fuere por el aumento a las tasas de interés, o bien a causa de la descompresión de las primas por plazo, que golpearía a las economías vulnerables.

“Si la zona del euro tuviera que endurecer la política monetaria mientras los precios y el crecimiento siguen sin recuperarse del todo en las economías miembros sumamente endeudadas, estas economías podrían ser foco de riesgo en caso de no haber iniciado el ajuste fiscal necesario ni realizado reformas estructurales encaminadas a ampliar el potencial de la oferta. El endurecimiento de las condiciones financieras mundiales también podría ser resultado de una profunda pérdida del apetito de riesgo a escala mundial, eventualidad que dañaría la actividad macroeconómica a través de la fragilización de la confianza, la desvaloración de los activos y el aumento de las primas por riesgo”, detalla el informe a este respecto.

Crecimiento económico de Estados Unidos podría bajar a 2.1% este año

Otro elemento a considerar, sería el riesgo que existe de trastornos en las economías y los mercados emergentes. Esto como reflejo del acelerado crecimiento de China, pero también la expansión de los créditos. El Fondo Monetario Internacional estima que: “A menos que las autoridades chinas contrarresten los correspondientes riesgos redoblando los prometedores esfuerzos recientes por limitar la expansión del crédito, estos factores implican una mayor probabilidad de fuerte desaceleración del crecimiento interno, con repercusiones internacionales negativas”.

Y es que, tras un periodo de abundante oferta de crédito, un endurecimiento repentino de las condiciones financiera mundiales, con una correspondiente depreciación del dólar americano, podrían dejar expuestas algunas fragilidades financieras de mercados emergentes. Estos riesgos, como puede advertir el lector, están estrechamente conectados y se modifican o acentúan entre sí. De cualquier forma, el repunte cíclico de la actividad económica alrededor del mundo representa una oportunidad ideal para el incremento de los productos internos brutos.

Ya que, un panorama como el que se pinta para el próximo año, puede ayudar a que los beneficios se distribuyan ampliamente, y se adquiera una resilencia de los riesgos a la baja. “Como los países están atravesando condiciones cíclicas diferentes, corresponde que la política monetaria y fiscal adopte orientaciones variadas. Completar la recuperación económica y adoptar estrategias propicias para la sostenibilidad fiscal siguen siendo objetivos importantes en muchas economías”, detalla el informe WEO.

Kathya Santoyo