Los desafíos para 2018 en el sector industrial

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Algunos sectores mantienen su trayectoria errante; se requiere mucho más impulso en la planta productiva y otro tipo de estímulos

En 2017 la industria registró un periodo de altibajos, empezó el año con malos augurios y la posibilidad de que se profundizara la recesión en varias industrias. Con los fenómenos naturales que azotaron este país, las cosas para la industria y el sector productivo nacional parecían empeorar. Sin embargo, algunos indicadores han dejado ver que la recuperación productiva en varios rubros está en marcha, aunque sea modestamente: minería, industria de la construcción y manufactura, por mencionar algunos.

A lo largo de los meses en Global industries hicimos énfasis en la situación de la industria, especialmente en aquellos rubros en los que se observaban signos de recuperación, y también en lo que no lo había. Ahora llegó el tiempo de señalan algunos de los retos más importantes para la economía mexicana de cara al 2018, año que se presenta complicado por dos factores coyunturales, más los que se acumulen:

  1. El proceso electoral: Se dirán muchas cosas, las encuestas estarán a flor de piel y la incertidumbre se instalará como factor a considerar en los análisis que se hagan. Este proceso electoral tiene complicaciones muy importantes; pero también hay que decirlo, la posibilidad de que el líder indiscutible en las encuetas al menos en la fotografía de diciembre, Andrés Manuel López Obrador, llegue finalmente a la presidencia del país e intente modificar muchas de las cosas que se han hecho, es algo que preocupa a los mercados y a la economía en general.
  2. El resultado de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN); hasta ahora la incertidumbre al respecto no ha pasado más allá de ciertos periodos de volatilidad en los mercados financieros, especialmente en el cambiario. Sin embargo, no existe garantía de que no suceda. Los mercados estarán muy atentos a lo que resulte de la renegociación, los términos y eventuales plazos.

El 2018 será un año de retos, pero en la economía mexicana existe cierto optimismo, algunos actores financieros como las agencias calificadoras de valores señalan que el país está “blindado” y que resistirá incluso escenarios relativamente negativos de corto plazo. Como en otras ocasiones, ponemos a disposición de público lector el análisis especializado de la Confederación de Cámaras industriales (Concamin), que en esta ocasión precisamente aborda los retos que se esperan para los meses próximos en la economía mexicana.

México frente al desafío de elevar su capacidad productiva

El ciclo industrial de México mantiene su tendencia a la baja, hecho atribuible a la depresión que se sigue observando en la minería, lo cual a su vez es motivada por la falta de reactivación de producción petrolera. A pesar de la estabilización y ligero aumento en el precio de los hidrocarburos, no se observa una inversión que reactive la extracción de petróleo, ni la fabricación de derivados del petróleo y carbón. Es evidente que la fabricación de productos derivados del petróleo y el carbón se encuentra en el nivel más bajo desde 1993, el primer año de cifras disponibles.

De acuerdo con la información la tendencia de este subsector industrial se encuentra a la baja y no se percibe el inicio de una recuperación. Aún más delicado es que la falta de inversión ha debilitado la capacidad potencial de su crecimiento. En otras palabras, a pesar de contar con recursos petroleros y de carbón, México ha perdido la capacidad de transformarlos, de dotarlos de valor agregado y con ello solo se ha vuelto en un productor y exportador del recurso energético que luego deberá comprar más caro a otras naciones en forma de bienes ya transformados. La reforma energética no ha llegado a la transformación industrial y de igual forma exhibe la falta de capacidad para aprovechar un recurso natural estratégico.

Mientras esto último no ocurra, el sector petrolero, y con ello la industria en general, seguirán debilitándose. Interrelacionado con dicha situación se tendrá el retroceso de las empresas vinculadas con este sector, aquellas que transforman dicho insumo energético y que hoy tienen una capacidad potencial inferior a la prevaleciente hace 24 años. Reactivar a este sector puede contribuir a elevar el crecimiento industrial de México y con ello garantizar el acceso a insumos intermedios fabricados de petróleo y carbón que son indispensables para aumentar la competitividad industrial de nuestro país.

Inversión en sector de la construcción definirá su futuro

Ningún país puede crecer de manera robusta y sostenible si debilita la capacidad potencial de sus sectores estratégicos. Lo anterior incide en la construcción, un sector que también ha perdido fuerza en la industria, particularmente por el retroceso que exhiben las grandes obras de ingeniería civil, un rubro estrechamente vinculado con la inversión pública. El ajuste fiscal nuevamente ha influido sobre la pérdida de fuerza que se observa en la construcción de infraestructura.

Si bien la capacidad potencial de la construcción de obras de ingeniería civil se encuentra en niveles superiores a los correspondientes a la década de los años noventa, también es evidente que los recortes al presupuesto la han colocado en una situación similar a la del 2008. Esto ha sido producto de los últimos 3 años. Si bien el ciclo industrial de la edificación y los trabajos especializados vinculados a la construcción mantienen un mejor desempeño, aún es prematuro estimar que el resultado será sostenible. Ello es atribuible a que su evolución dependerá tanto de la inversión pública en el sector como de la realizada por el sector privado.

Aun cuando existe la posibilidad de que las obras de reconstrucción puedan impulsar el desarrollo del sector, también debe establecerse que ello estará acotado a las zonas geográficas en donde se sufrieron los daños y a la eficiencia y eficacia con la que se ejecuten las obras. De igual forma incidirá el grado de contenido nacional con el que se realicen las obras: si la mayor parte sigue siendo elaborada con insumos importados el beneficio económico será restringido.

Manufacturas, de pronóstico reservado

En lo correspondiente a las manufacturas la situación es ligeramente distinta: si bien el sector alcanzó un desempeño positivo durante septiembre (un crecimiento de 2.8% anual), su resultado fue inferior al promedio de los primeros nueve meses del 2017 (3.4%). Ello es atribuible a la desaceleración de su ciclo económico. El menor ritmo de crecimiento de las manufacturas se encuentra asociado a la caída en 9 de sus 21 componentes y a que 3 más incrementaron su actividad en menos de uno por ciento.

Otros cuatro elevaron su producción en menos de 3%, es decir por abajo del promedio total de los tres trimestres del año. En función de lo descrito se puede afirmar que, en corto plazo, el futuro de las manufacturas dependerá de lo que ocurra en la fabricación de equipo de transporte y de maquinaria y equipo, que tienen las variaciones positivas más vigorosas y que además inciden significativamente tanto en las manufacturas como en el sector industrial total. Parte de su dinámica se verá afectada por las exportaciones hacia el mercado de Estados Unidos.

Sectores en expansión

Dentro de las manufacturas, la fabricación de maquinaria y equipo, de equipo de transporte, de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica y de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos son algunos de los sectores productivos que han incrementado su capacidad potencial, particularmente después de la crisis del 2009. Gracias a ello contribuyen a la exportación y al consumo del mercado interno.

Las economías emergentes más exitosas en las décadas recientes, así como las naciones hoy desarrolladas que previamente pasaron por una intensa etapa de fortalecimiento industrial, tienen un contenido nacional importante en los sectores estratégicos para su crecimiento económico. Ninguna nación ha podido alcanzar progreso y desarrollo económico permaneciendo solo como maquiladora. Un mayor encadenamiento productivo podría favorecer el aumento del contenido nacional, la generación de valor agregado y con ello un crecimiento de la economía por arriba del 4%.

Ciclos industriales de las manufacturas La información de los ciclos económicos muestra heterogeneidad en el desempeño de las manufacturas del país. En este sentido, se tienen sectores con resultados positivos, tanto porque las tendencias de los mismos se encuentran al alza, así como porque además al ubicarse por encima de su potencial, indica un periodo de expansión, en este caso se encuentran los sectores de alimentos, equipo de transporte, cuero, impresión, madera, maquinaria y equipo, al igual que otras industrias manufactureras.

2009 año desde el que no se recupera la planta productiva del país, tras la crisis de ese periodo

De igual manera, existen sectores manufactureros con ciclos económicos que evidencian un periodo de recuperación, pero que aún deben mantener sus ritmos de avances positivos, así como incrementar la generación de inversión de los mismos para alcanzar la capacidad potencial con la que cuentan. En esta situación se ubican equipo eléctrico, plásticos, metálicas básicas y muebles. En sentido contrario, se encuentran las industrias manufactureras de bebidas, equipo de cómputo, insumos textiles, minerales no metálicos, insumos textiles, papel, productos metálicos, vestido, química, las cuales mantienen ciclos económicos que reflejan un desafío, ya que además de que su tendencia se encuentra a la baja, el ciclo además está por debajo de sus capacidades productivas, con lo cual revertir este proceso implica mayores esfuerzos en términos de fortalecimiento productivo.

En particular, la mayor parte de estos sectores coincide con aquellos que han evidenciado una pérdida de potencial durante los últimos años, debido a la relocalización global; y, por lo tanto, restituir las capacidades productivas requiere cambios estructurales. El análisis presentado demuestra que la debilidad de la industria es un tema que en la coyuntura es delicado, ya que además de que se ubica en terreno negativo, con una caída en su tasa de crecimiento anual acumulada consistente con el periodo anterior, el futuro industrial también se encuentra en el centro del debate en la renegociación del TLCAN. Al mismo tiempo, se evidencia que este menor desempeño es un elemento estructural, al mostrar que varios sectores ubican su capacidad productiva en niveles iguales o menores al que se tenía hace más de veinte años y con lo cual constituye un gran desafío y que no se impone frente al contexto actual.

Fabricación de productos derivados del petróleo, su nivel más bajo desde 1993

Al interior de los sectores analizados, además se presenta una divergencia en el comportamiento industrial, donde los de mayor crecimiento corresponden a industrias que deben seguir impulsándose, donde además se debe generar una política de fomento y encadenamientos productivos hacia aquellas industrias con menor desempeño, de forma tal que su contribución genere mayores efectos multiplicadores y con ello sea factible lograr una expansión en los niveles de industrialización en el país. Esta dinámica industrial, que se ha dado en un contexto económico general de crecimiento inercial promedio del 2.5%, además muestra que es necesario impulsar un mayor desarrollo de este sector productivo, ya que, aunque los demás han evidenciado un crecimiento superior, la economía no ha logrado rebasar ese umbral de crecimiento.

Difícilmente habrá un punto de inflexión en los ciclos de la industria si se mantiene el curso iniciado desde antes que empezó el TLCAN y que se agravó con los años, es necesario priorizar a la industria nacional y ampliar el potencial de la misma. Como se observa en el análisis anterior, se han perdido años en la mayoría de los sectores y es indispensable estimular la actualización y desarrollo de los diferentes sectores, para equilibrar las importaciones de bienes intermedios. Por ello que se mantiene la perspectiva que solo mediante el Fortalecimiento Productivo y Globalmente Competitivo del Mercado Interno, con una visión de desarrollo productivo impulsado por la industria, el sector con la mayor capacidad de generación de valor agregado, es posible lograr un mayor crecimiento sostenido e incluyente.

Antonio Sandoval