Los sectores con oportunidades ante la renegociación del TLCAN

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Algunas industrias, como la automotriz, han resultado particularmente beneficiadas en México; sin embargo, también se han generado millones de empleos en Estados Unidos

Para los Estados Unidos, nuestro país representa el tercer socio comercial con acceso a un mercado potencial de más de 120 millones de consumidores, el tercer mercado de exportación de productos agrícolas, además de que el 13.2 % del comercio total de Estados Unidos es con México. También, 14 millones de empleos directos en Estados Unidos dependen del comercio con México y Canadá, al tiempo que las empresas mexicanas en Estados Unidos generan más de 10 millones de empleos internos, amén de la fuerte integración productiva con la industria maquiladora en el norte de México. Para México, los Estados Unidos además del principal socio comercial, es el mayor inversionista, el 54 por ciento de la IED recibida desde 1999 proviene de ese país, con un mercado potencial de más de 300 millones de consumidores.

5 millones de empleos se han generado en EU con el TLCAN

La empresa Consultores Internacionales S.C. señala lo siguiente: “En su momento, los promotores en México plantearon que con la firma del TLCAN se alcanzarían los resultados previstos por la teoría tradicional, pues el Acuerdo permitía que cada economía firmante se especializara en los sectores con mayores ventajas comparativas. Sin embargo, si bien se esperaba que con el TLCAN existieran sectores ganadores y perdedores, el común denominador era que las ganancias superarían a las pérdidas, de tal suerte que los ganadores compensaran a los perdedores y mejorara de ese modo la situación en el conjunto. Ahora sabemos que los resultados no han sido contundentes en este sentido, debido a que no se acompañó la apertura con una política industrial clara y orientadora, sino que, por el contrario, se dejó a su suerte a varios sectores productivos.

700 mil puestos de trabajo se han perdido en EU por el TLCAN

“Nunca se incluyeron temas cruciales como migración, inversiones, tecnología, innovación, entre otros capítulos básicos. Las amenazas reales no se encuentran en la estructura e infraestructura que ha construido México para el comercio exterior, sino en los problemas a su interior que impiden transformar las amenazas en oportunidades”. Concluye: “La renegociación deberá ser acompañada de la política industrial, que a su vez sea una política de desarrollo de Estado y de largo plazo. El horizonte de acción es amplio y los objetivos claros: crecimiento sostenido, generador de empleo y bienestar. Sólo así podremos obtener el mejor provecho del Tratado y avanzar hacia instancias más sofisticadas como un TLCAN de cuarta generación”. En este sentido, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que ha iniciado y tendrá en septiembre como sede precisamente a nuestro país, es el motivo principal para determinar cuáles son las áreas y sectores de oportunidad para la industria mexicana.

Por principio de cuentas, México tendrá que revisar inevitablemente reglas de origen, ya que el TLCAN ha permitido a la industria mexicana ingresar al mercado estadunidense con reglas de origen laxas. Las reglas dictan cuánto contenido estadounidense debe tener un producto ensamblado en México para evitar aranceles cuando es exportado a Estados Unidos. Para la industria automotriz es en la actualidad de 62.5%, porcentaje que se podría incrementar. El tema será revisado sin la menor duda. México espera que, con la renegociación y modernización del TLCAN, se fortalezcan las cadenas de valor entre los tres países, pero, además, le interesa afianzar la apertura del sector energético, así como la inclusión de las nuevas tendencias del comercio electrónico. Hay cosas muy interesantes en la mesa de la renegociación, como la apertura de cabotaje para que se vuelvan más eficientes los tres países, así como la construcción conjunta de astilleros y embarcaciones que den servicio generando una nueva industria.

32 plantas ensambladoras tiene México, más de las 13 que tenía al inicio del TLCAN

México ha sido firme, claro y cuidadoso al abogar por la defensa del TLCAN de una manera rápida, eficiente y justa en beneficio de los intereses económicos de los tres países, pero también se sabe que no hay que dar demasiadas concesiones y poner en riesgo a sectores estratégicos de la industria mexicana. Por el contrario, llegó el momento de fortalecer varios de los eslabones industriales más débiles en los años recientes. El sector automotriz, el de la industria energética, el agropecuario, el de bienes raíces, l sector industrial, el de logística y servicios, son algunos de los sectores industriales que podrían resultar beneficiados con un nuevo marco operativo resultante de las renegociaciones del TLCAN. Para el caso del sector energético, reformar el TLCAN volvería más fuerte dicho segmento de nuestro país, ya que cuando se firmó el tratado, hace 23 años, los temas de electricidad y petróleo estaban excluidos para México debido a que era una economía cerrada por completo en dicha industria, hoy llega la renegociación casi tres años después de que fueron aprobadas las leyes secundarias que dieron el punto de partida a la reforma energética.

Actualmente hay inversiones comprometidas en este sector por más de 60 mil millones de dólares, y se espera que sean muchos más los que se detonarán para los próximos años, de manera tal que estamos frente a un marcado apetito por el mercado energético mexicano, lo que será considerado en las renegociaciones del TLCAN.Para el sector agropecuario, México protegería a algunos productos que han sido desplazados por los estadounidenses, como la manzana, la pera o el maíz. Por otro lado, según el Comce, ocho de cada 10 aguacates y uno de cada dos tomates que se venden en Estados Unidos son mexicanos, por lo que, de cancelarse el tratado, el país del norte tendría que pagar impuestos de importación.

USD $60,000 millones en inversiones comprometidas para el sector energético

El sector agropecuario mexicano es una ventana de oportunidades para México, y será uno de los sectores en los que podría obtener ventajas. De acuerdo con el INEGI, el TLCAN permitió que las exportaciones de México pasaran de 60 mil 882 millones de dólares en 1994, a 380 mil 772 millones de dólares en 2015, un aumento del 525%. Además, según el Comce (Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología), el TLCAN es una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo, que representa el 15 por ciento del comercio global, el 28 por ciento del PIB mundial y el 14 por ciento de los flujos de inversión extranjera directa.

Si Estados Unidos abandonara el TLCAN, ya no habría libre comercio y tanto las exportaciones mexicanas como las estadounidenses pagarían un arancel. Esto afectaría a prácticamente todas las industrias de ambas naciones porque todas utilizan productos de uno y otro. Hablamos del sector electrónico, automotriz, aeroespacial, químico y agropecuario. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE) el comercio entre Estados Unidos y México creció 506 por ciento en la era del TLCAN, cifra que, sin duda, benefició a la industria automotriz mexicana.

En este sector tan sólo en 2015 nuestro país vendió alrededor del 28 por ciento de las exportaciones de camiones, autobuses, partes automotrices y automóviles que se registraron en el vecino del norte con un valor de 257 mil 261 millones de dólares (mdd). Con ello, México superó a sus tres principales competidores: Canadá (51 mil 331 millones de dólares), Japón (45 mil 151 millones) y Alemania (13 mil 597 millones). Y más aún, el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) ha declarado que “México es un aliado natural de Estados Unidos, porque generalmente entre 40 y 50% del contenido de los vehículos que se construyen en ensambladoras ubicadas en el territorio mexicano corresponde a insumos estadounidenses”.

Hasta 50% del contenido de los vehículos que se construyen en ensambladoras ubicadas en México corresponde a insumos de EU, según la AMIA. En opinión del directivo la industria automotriz ha crecido y seguirá creciendo de forma importante. Sin lugar a dudas, los beneficios que México registró por el TLCAN son palpables, las cifras hablan por sí solas. La industria automotriz mexicana ha sido una de las más beneficiadas pues pasó de 13 plantas armadoras en 1994 a 32 ensambladoras en los últimos años, mismas que generan más de 550 mil empleos directos, según cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

14 millones de empleos directos en EU dependen del TLCAN

Otros subsectores beneficiados fueron los de las autopartes, pintura, llantas, cristales y refacciones en general. Actualmente la Industria Nacional de Autopartes genera cerca de 80 mil millones de dólares (mdd) anuales, de acuerdo con cifras del organismo. Por otra parte, las exportaciones agroalimentarias de México a Estados Unidos aumentaron de 4 mil millones de dólares a 14 mil millones en las más de dos décadas del TLCAN. Pero las importaciones aumentaron dejando a México con un déficit comercial, de acuerdo a números del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Lo que también es un hecho, es que muchas de las automotrices que operaban en Estados Unidos mudaron sus plantas a México, lo cual representó una pérdida de más de 100 mil empleos, principalmente en Detroit y Michigan. Sin embargo, los beneficiados han sido las automotrices estadounidenses, pues al trasladar sus plantas a México pueden fabricar sus automóviles con insumos y mano de obra más barata que en Estados Unidos, lo cual se refleja en el precio en que venden los vehículos al público de su país.

De acuerdo al Economic Policy Institute al menos 700 mil trabajos se han ido de Estados Unidos a México, desde la implementación del TLCAN. Pero el Tratado ha generado más de 5 millones de nuevos empleos en otros sectores productivos, según la Cámara de Comercio de aquel país. En cuestión agroalimentaria, al convertirse Estados Unidos en el principal proveedor de alimentos de México, su industria alimenticia se fortaleció al vender el 40 por ciento del maíz amarillo, el 30 por ciento del frijol y el 80 por ciento del arroz que consumen los mexicanos. Con la apertura Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de México en tecnología, juguetes, entretenimiento y servicios como bancos, restaurantes y parques de diversiones.

Antonio Sandoval