Robots y tecnología favorecen evolución del mercado laboral

0
87

El Internet de las Cosas (IoT) está transformando los negocios, gobiernos y consumidores y su manera de interactuar con el mundo. Aunque existen múltiples detractores de la incorporación de tecnología y robótica a los procesos industriales, la realidad es que nos encontramos en un entorno de migración hacia una ‘revolución analítica’.

Con el boom de la Industria 4.0, la automatización de procesos y todo lo que conlleva, es innegable la reestructura de la fuerza laboral como la conocíamos. Ahora, tareas peligrosas o repetitivas se han comenzado a encomendar a la robótica, que con la adecuada programación pueden satisfacer exitosamente estas labores eliminando los riesgos que en el pasado suponían para los trabajadores, al tiempo que agregan eficiencia y certidumbre a las operaciones. Aunque los beneficios de migrar a este esquema son tangibles, existen múltiples voces que consideran que “las máquinas acabarán con los trabajos para la gente”, lo cual ha sido ampliamente debatido a lo largo de los últimos años. Existen incluso iniciativas para introducir un impuesto a los robots; sin embargo, se argumenta que esto disuadiría las inversiones, reduciendo la competitividad de las empresas y los estados.

La inversión en robots contribuyó al incremento de 10% en el PIB per cápita en países de la OCDE, de 1993 a 2016

“Puede que los gobiernos necesiten generar ingresos para cubrir gastos sociales debido a una gran cantidad de factores estructurales, pero no hay una base sólida para gravar una inversión de capital que mejora la productividad, aumenta la competitividad, genera más empleos de los que reemplaza y lleva a los trabajadores a subir en la escala de habilidades e ingresos”, considera la Federación Internacional de Robótica (IFR). De acuerdo con un estudio reciente del Foro Económico Mundial, Alemania ha cuadruplicado la instalación de robots industriales en los últimos 20 años, eliminando la redundancia de actividades al interior de las plantas: “en 1994, Alemania instaló casi dos robots industriales por cada mil trabajadores, cuatro veces más que en Estados Unidos. Hacia el 2014, había 7.6 robots por cada mil trabajadores, comparado con 1.6 en Estados Unidos”, señala el documento.

Según el estudio, en promedio un robot reemplaza dos empleos en manufactura, pero aún con ello, se encontró que el número total de empleos en la nación de estudio no se ha visto reducido a lo largo del periodo analizado (1994-2014). Los anteriores datos proceden de un estudio realizado por investigadores de las universidades de Würzburg, Mannheim, y Düsseldorf Heinrich-Heine, en Alemania, quienes analizaron la información de 20 años de empleo para averiguar qué tanto influye el crecimiento de la manufactura industrial en el mercado laboral, “cuando tomamos en cuenta la estructura de la industria y la demografía, los efectos son cercanos a cero”, dicta el reporte. Por otro lado, una investigación de Deloitte marca que desde 2001 se han automatizado alrededor de 800,000 empleos en el Reino Unido, en contraste con 3.5 millones que han sido creados en el mismo periodo, “los servicios profesionales, creativos y tecnológicos han crecido exponencialmente, al igual que áreas como la ciberseguridad”. De acuerdo con la empresa, el valor de la industria de ciberseguridad a nivel global era de $3,500 millones de dólares en 2004, mientras que hacia 2011 había crecido a $64,000 millones y para finales de 2017 ya alcanzaría un estimado de al menos $175,000 millones.

“Mientras más trabajos y tareas se automatizan, se crea una mayor necesidad de programadores y desarrolladores” -Ginni Rometty, CEO de IBM

Datos de la Federación Internacional de Robótica dictan que 2.5 millones de robots industriales estarán en operación hacia 2019, lo que representa un crecimiento anual de 12% a partir de 2016. Desde el punto de vista de la institución, cuando se usan de manera efectiva, los robots favorecen la competitividad de las empresas. Esto es especialmente importante para Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que son el principal soporte tanto de economías en desarrollo como aquellas que lideran la economía mundial. “El creciente uso de la robótica permite que compañías en países donde los costos de producción son elevados lleven de regreso aquellas partes de la cadena de suministro que anteriormente subcontrataban a fuentes de mano de obra más barata. Actualmente, la mayor amenaza para el empleo no es la automatización, sino la incapacidad de seguir siendo competitivo”, señala la IFR.

Mayor productividad puede significar mayor demanda y al mismo tiempo oportunidades laborales. Es así que el futuro es que robots y humanos trabajen de la mano, ya que menos de 10% de los empleos son totalmente automatizables.

Cambiando la dinámica de carrera

La explicación es que los puestos de trabajo no están creciendo ni decreciendo, sino que están migrando a actividades que demandan análisis e inteligencia; por ejemplo, la interpretación de datos, lo cual ha sido definido como una ‘revolución analítica’. Se trata de reducir o incluso eliminar al factor humano en tareas rutinarias, peligrosas, o en áreas remotas, por mencionar algunos ejemplos. Este concepto está ligado a la colaboración global, pues ahora es muy fácil que todas las partes interesadas tengan acceso a la información que requieren en tiempo real sin obstáculo alguno. Incluso el idioma es una barrera hoy eliminada, gracias a servicios de traducción instantánea, lo cual facilita la toma de decisiones en equipos multiculturales. Otro elemento clave a tomar en cuenta es la incorporación del aprendizaje de máquinas, el cual ayuda a los desarrolladores a enfocarse en nuevos problemas, ahorrar tiempo combinando tecnologías adyacentes y a no perderse en el middleware. De tal manera, los ingenieros ahorran tiempo en responder preguntas que ya han sido contestadas o que se consideran innecesarias debido a las herramientas. Líderes de la tecnología, como la CEO de IBM, Ginni Rometty, prevén un futuro donde la tecno-logía hará el trabajo manual que los humanos no quieren hacer, mientras que ellos se ocupan de manejar los procesos. Para la ejecutiva, la tecno-logía probablemente sí influya en la obsolescencia de algunas profesiones, pero en el largo plazo creará nuevos trabajos.

En conclusión, el futuro apuesta a una creciente implementación de esta importante herramienta en el mercado industrial, transformando la gestión de los procesos y su productividad. Un reporte de Accenture estima que la automatización tiene potencial para duplicar el Valor Agregado Bruto (GVA) en 12 economías desarrolladas hacia el año 2035, gracias al incremento de productividad en 30% a lo largo de los próximos 10 años. Lo anterior será posible con la creciente adquisición de robots derivada de sus precios cada vez más asequibles, adaptables y fáciles de programar.

Kathya Santoyo