Desarrolla Omega sensores para vehículos sin conductor

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Una de las líneas de negocio más innovadoras e importantes de Omega la constituye el desarrollo de sistemas de sensores para vehículos AVG (Automatic Guided Vehicle) o vehículos sin conductor. En su constante búsqueda de soluciones para agilizar procesos industriales y sacar el máximo provecho a la producción, esta empresa fundada en 1962, con sede en Stamford, ha desarrollado diversos dispositivos sensibles que cuentan con variadas aplicaciones en este tipo de unidades.

Si bien hoy en día los automóviles de uso civil, así como los de uso industrial para transporte de mercancías, ya cuentan con sensores que enriquecen la experiencia del conductor, los AVG han penetrado de forma importante en el mercado y en la industria, y ya desempeñan muchas de las funciones más importantes del proceso productivo; por ello, es preciso contar sistemas que reduzcan errores de carácter humano, ahorren tiempo, mejoren la productividad, y sobre todo: otorguen máxima seguridad. Precisamente para estas necesidades están diseñados los sensores Omega, que le permiten a un AVG ejecutar tareas de forma automática o mostrar al conductor información útil como la altura de elevación, la posición de la horquilla o la inclinación del mástil.

El catálogo de Omega cuenta con:

Transductores de proximidad: Sensores inductivos de proximidad con salidas de colector abierto.

Sensores de desplazamiento: transductores de desplazamiento incluidos los transductores de desplazamiento sin contacto.

Sensores fotoeléctricos: estos detectan objetos a través del uso de la luz y cuentan con los más largos alcances de detección.

Celdas de carga y sensores de fuerza: traducen carga o fuerza en una salida eléctrica.

Interruptores de final de carrera: estos son una parte importante del sistema de control de la máquina o el vehículo. Están típicamente montados a lo largo de la trayectoria de una pieza móvil y se activan cuando un punto dado de viajes se ha alcanzado.

Con estas soluciones, Omega pretende mejorar el desempeño de unidades de transporte tanto tripuladas como autónomas, y dentro de este último rubro, tanto las que cuentan con sistemas autónomos sencillos (los que no interactúan con el ambiente exterior) como los complejos (aquellos que sí lo hacen, y que además gestionan las órdenes de otros dispositivos de la compañía como puertas automáticas, almacenes automatizados así como conexión con el software).