Industria automotriz mexicana baja velocidad, pero no se detiene

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Industrias automotrices de México, EU y Canadá, coinciden en mantener el libre comercio en la región: Eduardo Solís, presidente de la AMIA

No obstante, lo que no logró Trump sí lo han logrado algunos factores coyunturales, el sector pasa por un periodo de incertidumbre

Cuando inició la “era Trump” en enero pasado las expectativas negativas se multiplicaron, algunos sectores como el de la industria automotriz parecían condenados a vivir un periodo de sobresaltos, en el mejor de los casos. Sin embargo, han pasado ya varios meses y las malas cifras no llegan, solamente algunos indicadores hablan de retrocesos estacionales en un sector tan dinámico e importante como el automotriz, los malos augurios parecen no concretarse por el momento, sino al contrario, seguimos hablando de historias de éxito en este mercado mexicano.

“La industria automotriz de Estados Unidos necesita más trabajos, esos que se han generado injustamente en otros países”. Donald Trump, Presidente de Estados Unidos

Las cifras de producción siguen al alza, solo las afectan factores coyunturales

En agosto del presente año la producción de autos presentó un incremento de 5.7 por ciento, al ensamblar 351 mil 855 vehículos ligeros, lo que representó un incremento de 19 mil 86 unidades respecto al mismo mes del año pasado. Dicha cifra se coloca como la más alta en la historia, para cualquier mes del año. Así, cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), señalan que durante los primeros ocho meses del año se fabricaron dos millones 522 mil 587 unidades, lo que significó 10.1 por ciento más que los manufacturados en igual periodo de 2016.

522 millones de automóviles se han fabricado entre enero y agosto

Las automotrices que incrementaron su producción durante agosto pasado en México fueron: Grupo Fiat Chrysler (FCA) con 65.1 por ciento más, Kia Motors México con 47.1 por ciento y Volkswagen con 3.5 por ciento. Nissan no reportó aumento en su producción para el mes de referencia, mientras que las armadoras que disminuyeron fueron Mazda con 23.7 por ciento; Honda 17.6 por ciento; General Motors 8.0 por ciento; Toyota 4.3 por ciento y Ford Motor con 3.8 por ciento.

Pero las cifras positivas en términos generales no cesan, al cierre del primer semestre del año la industria automotriz registró un superávit de 33 mil 663 millones de dólares, lo que representa un incremento de 12.5 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado. Dicha cifra es la más alta en la historia de México para el sector. De enero a junio del presente año la industria automotriz exportó 60 mil 772 millones de dólares, con un crecimiento de 10.4 por ciento respecto al primer semestre de 2016.

Las exportaciones de vehículos representaron en el mismo periodo 34.6 por ciento de la exportación manufacturera y 30.8 por ciento de las exportaciones nacionales. México ya es el segundo proveedor para Estados Unidos en la industria automotriz, país que acumula un déficit de 41 mil 210 millones de dólares. Pero existen algunos factores que han impactado negativamente en la trayectoria positiva de la industria automotriz mexicana en los meses recientes, lo que no pudo hacer Trump lo han hecho otros fenómenos.

10%, el incremento de producción enero-agosto de 2017 vs 2016

Las exportaciones de autos nuevos de México tuvieron en agosto un desempeño negativo por primera vez en siete meses, afectadas por menores envíos a Estados Unidos por el huracán Harvey, pese a que la producción creció. Los envíos al mercado estadounidense, el principal socio de México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cayeron un 6.1 por ciento entre agosto de este año y el mismo periodo de 2016.

A fines de agosto, Harvey tocó tierra en Texas, dejando decenas de muertos, más de un millón de desplazados y daños que podrían alcanzar los 180 mil millones de dólares. Estados Unidos es el principal país al que México envía vehículos ligeros, pues representa el 77 por ciento del total de las exportaciones, seguido por Canadá con el 9.1por ciento y Alemania con el 2.9 por ciento, de acuerdo con datos de la AMIA.

En contraste, ventas de automóviles nuevos meten freno

La venta de automóviles nuevos es un indicador que ha mostrado cierta desaceleración en los meses recientes. Durante agosto pasado y por tercer mes consecutivo se registró una caída superior a 5%, comparado con el mismo periodo del año pasado. Según cifras de la AMDA (Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos), se vendieron 125 mil 331 unidades, frente a 134,43 automóviles nuevos vendidos en el mismo mes del año previo, lo que significó una disminución de 6.5 por ciento.

En el año, la cifra acumulada es de 990 mil 492 autos, para un incremento marginal de solamente 0.3 por ciento, ya por debajo de la marca del millón de autos nuevos vendidos. El pronóstico de ventas totales para 2017 se ubica en 1 millón 625 mil unidades, cifra que de concretarse representaría una contracción de 23,000 vehículos respecto al monto pronosticado en el mes de abril, cuando ubicaron el dato en 1 millón 648 mil coches, lo que constituye la segunda revisión a la baja en la predicción de ventas del año. Las contracciones en ventas de automóviles nuevos observadas durante los meses de junio, julio y agosto, tienen que ver mucho con la expectativa negativa.

61% de las ventas totales en México pertenece al segmento de compactos y subcompactos

De acuerdo con la AMDA, la tendencia de desaceleración ha sido más profunda respecto del consenso previsto por la industria, pues el segmento de subcompactos, el de mayor aportación al volumen de ventas, acumula cifras planas respecto a igual periodo del 2016. En días pasados, Guillermo Rosales, director de la AMDA, explicó que, durante los dos años pasados, el crecimiento de las ventas internas “fue inusual, por lo que la variable se enfrenta a una base de comparación muy elevada y fuera de la línea de la tendencia”.

Abundó en que tener la venta promedio de 120,000 unidades mensuales “es evidente que no puede considerarse como resultado desalentador, ni que genere alarma, es un ajuste en las tendencias del mercado. Durante el segundo semestre del 2014 hasta el 2016 influyó una conjunción de factores como el ajuste del mercado de autos importados, incremento en el crédito, mayor competencia, entre otros aspectos que incrementaron la demanda”. La desaceleración en las ventas ha provocado que la comercialización de subcompactos crezca apenas 0.1 por ciento cuando en el 2016 creció 20.2 por ciento, mientras que la venta de compactos reportó un aumento de 0.1 por ciento contra 16 por ciento del año pasado. Estos dos segmentos representan 61 por ciento del total de ventas.

Los factores coyunturales

Pero hay algo más, existen evidencias de que el sector automotriz podría ser uno de los rubros con mayor discusión en las renegociaciones del TLCAN, lo que estaría desdibujando las ventas, al menos en los meses recientes, y reduciendo las expectativas de inversiones para el futuro inmediato. El banco de inversión Merrill Lynch, indicó hace unos meses que el déficit comercial bilateral de Estados Unidos en el sector automotriz representa más que todo el déficit comercial total con México, por lo que las negociaciones del TLCAN podrían centrarse en este rubro industrial.

En 2016 el déficit bilateral de Estados Unidos con México en el sector automotriz fue de 74,000 millones de dólares, lo que superó el déficit total de 63,000 millones que la economía estadunidense mantiene respecto de la mexicana. Merrill Lynch explicó que desde 1994, año en que iniciara el TLCAN, el déficit en el sector automotriz de Estados Unidos con México ha aumentado constantemente, con un alza particularmente notable en esta década.

US 74,000 millones, déficit de Estados Unidos en la industria automotriz, registrado el año pasado

La automotriz es la industria más integrada de América del Norte, al mismo tiempo que, desde una perspectiva contable, es la causa principal del déficit comercial regional de Estados Unidos. Pese a que el desequilibrio en la balanza comercial es una razón por las que el presidente Donald Trump pretende renegociar el TLCAN, Merrill Lynch previó que un nuevo acuerdo tendrá “un impacto menor en los déficits comerciales bilaterales y menos aún en los empleos de la industria manufacturera”.

“México tiene una ventaja comparativa natural en cuanto a fabricación con mano de obra poco calificada. Reducir la diferencia de costos laborales por unos pocos dólares probablemente no tendrá mucho impacto”, de acuerdo con el documento. Alertó además que imponer restricciones a la inversión automotriz en México no se traducirá en más empleos para estadunidenses, sino en el traslado de estos puestos de trabajo a otros países de bajos salarios y a una acelerada adopción de tecnologías que ahorren mano de obra.

10 plantas armadoras de automóviles existen en México

Sin embargo, “si las negociaciones comerciales no reducen el déficit comercial ni devuelven empleos industriales, existe el riesgo de que el gobierno de Trump cumpla sus amenazas e imponga tarifas u otras medidas proteccionistas importantes”, consideró el banco. En general, Merrill Lynch espera que las negociaciones generen períodos de incertidumbre en los mercados, aunque pronosticó que al final darán como resultado un acuerdo actualizado. No obstante, precisó que existe el riesgo de que el proceso de negociación sea suspendido y que Estados Unidos recurra a la imposición de aranceles unilaterales, lo que haría a México “particularmente vulnerable a un choque recesivo”.

Es por eso que “curiosamente” en los meses previos al inicio de las renegociaciones, agosto pasado, y ya en dicho proceso, se ha observado un “freno de mano” en la industria automotriz mexicana, es probable que estemos frente a un periodo de incertidumbre que solamente terminará cuando haya noticias concretas. Existe un tema que igualmente podría generar enfrentamientos entre las partes negociadoras del TLCAN:  el “dumping salarial”.

US 81,000 millones anuales produce México en los llamados clusters automotrices

Mientras que un trabajador mexicano de la industria automotriz necesita tres años para comprar uno de los coches que produce, un trabajador en Estados Unidos necesita trabajar sólo seis meses para adquirir un vehículo. Asimismo, mientras la mano de obra en la industria automotriz nacional compite con las mejores del mundo, llámese Alemania o cualquier otra, los empleados ganan hasta 20 veces menos.

Por eso se espera que una de las presiones que aplique Estados Unidos es que se ligue el salario a la alta productividad de los trabajadores mexicanos del sector, reduciendo la competitividad vía salarios de la industria automotriz mexicana, exponiéndola a otro tipo de competencia, pero ya con una “cobija” menos.

El plan B

En caso de que el TLCAN genere cambios relevantes en la industria automotriz mexicana, o peor aún, que Estados Unidos salga del acuerdo, analistas y expertos en la materia señalan que existen tres alternativas para el país y su industria, una especie de plan B.

  1. Incrementar su competitividad
  2. Diversificar los destinos de sus exportaciones, ya que las importaciones están considerablemente diversificadas.
  3. Vincular la producción nacional con el mercado interno.

Un incremento en la competitividad que permita –aun con un hipotético arancel a la exportación de la manufactura en México– rentabilidad a las compañías, depende de la modernización de la infraestructura portuaria y logística, y del mejoramiento del ambiente regulatorio de negocios, a fin de depender cada vez menos de los niveles salariales y fortalecer al débil mercado interno.

1 millones de empleos directos e indirectos en México estarían en riesgo si cambian las reglas para el sector

Antes de la entrada en vigor del TLCAN, en 1994, México producía un millón de vehículos anuales; para 2015 esta cifra se había triplicado, lo que convirtió a nuestro país en el séptimo productor y cuarto exportador a nivel mundial, sólo por detrás de Corea del Sur, Japón y Alemania.

Por supuesto, vale la pena señalar que este plan B deberá complementarse con las medidas que pudiera dictar la propia autoridad, para disminuir los riesgos de la industria que está convertida hoy día en la principal generadora de divisas para México, y que, todo apunta, será uno de los puntales industriales en todo el mundo, incluso en los procesos de automatización que empiezan a presentarse y que provocan despidos de personal, pero aumentos en la productividad de las empresas.

Antonio Sandoval

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