Resumen 2017: Carlos Slim y el factor Trump

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Lo que Slim quiso decir sobre el factor Trump

EI pasado viernes 27 de enero, el empresario más visible de México, Carlos Slim Helú, atajó las especulaciones que lo colocaban como candidato presidencial; lastimosamente, la mayoría de los medios se fueron más por su dicho relativo al Terminator versus Negotiator, al referirse a Trump, que por su declinación al puesto.

Slim jamás será candidato ni presidente de México, porque simple y sencillamente no le interesa y en el fondo sabe que luego de su trayectoria, a estas alturas de su vida, lo último que desea es lidiar con una olla de grillos quienes le impedirían impulsar a México y llevarlo a donde quisiera. Slim dijo elegantemente que su vocación es empresarial, vaya que sí. ¿Para qué meterse en problemas tratando de explicar las otras causas que le impiden siquiera pensar en la posibilidad de vivir en Los Pinos?

USD $79,600 millones, fortuna máxima de Carlos Slim cuando llegó a ser considerado el hombre más rico del mundo

En Estados Unidos eligieron a un empresario, ¿por qué en México no? Además, sería el empresario más importante y rico del país, dicen quienes insisten en algo que jamás sucederá y solamente su propia visión anticipa.La diferencia es que Estados Unidos es un país tan grande y desarrollado que puede aguantar a un empresario como Trump, recordemos que esta nación ya tuvo como presidente a un actor (Ronald Reagan), y no le fue mal. La corrupción en ese país es otra cosa, no decimos que sea buena, de ninguna manera; sin embargo, en ese lugar sí genera crecimiento, mientras en México —y en la inmensa mayoría de los países subdesarrollados — ese mismo fenómeno permite que solamente unos cuantos se enriquezcan, generalmente a costa del desarrollo y las inversiones.

El nacimiento del empresario Slim

No, no nos referimos a su llegada a este mundo, sino al nacimiento de Slim como empresario, ahí es donde verdaderamente empieza la historia. Sin ánimo de enaltecer a quien no lo pide y no le interesa, si alguien puede hablarle a empresarios, industriales, políticos y público en general sobre estrategias para prosperar en tiempos de turbulencia es Carlos Slim. Sus orígenes empresariales se remontan a los inicios de la turbulenta década de los 80 del siglo pasado, o más bien su consolidación. En realidad, desde antes había puesto los cimientos de lo que hoy es su imperio empresarial.

Lo que Slim hizo el pasado viernes 27 de enero fue también dictar algunas vivencias de cómo se crece en medio de crisis, éstas se resumen en tres puntos:

  1. Nunca perder de vista el objetivo.
  2. Mantener la calma en medio de la tormenta.
  3. Buscar y aprovechar las oportunidades que siempre, incluso y sobre todo en tiempos de incertidumbre, se generan.

Varios empresarios mexicanos tienen el conocimiento, la experiencia y, por lo tanto, la calidad moral para hablar sobre estos temas, uno de ellos es el presidente vitalicio de Grupo Carso.

Lo que Slim quiso decir

A cambio de su declinación presidencial —por llamarla de alguna manera, ya que él nunca tuvo ni tendrá aspiraciones en ese sentido Carlos Slim nos dejó varias recomendaciones para lidiar con el llamado “factor Trump”, mismas que esperemos se tomen en cuenta. Por ejemplo, recomienda leer antes de actuar, conocer lo que sucede y por qué sucede para poder anticiparse a posibles acciones. Trump es un negociador, insistió una y otra vez a sus colegas quienes no siempre parecía que lo escuchaban.

¿Y qué quiso decir con eso de que el presidente de Estados Unidos es un negociador? Por principio de cuentas no se nos debe olvidar algo básico y que se define en una sola palabra: poder. Ser presidente de Estados Unidos es una posición que otorga mucha autoridad, de hecho, te convierte automáticamente en el hombre más poderoso del planeta, o cuando menos en uno de ellos. Desde esa perspectiva, un negociador y cualquier persona es mucho más influyente.

35 años de la consolidación de Slim como empresario

Pero regresemos a las características de un negociador, donde algo básico es la confianza que tienen en sí mismos. Eso explica por qué en una posición de poder como la que ahora tiene Trump, se atreve a decir tantas cosas, muchas de ellas incoherentes, también explica su postura agresiva. Un negociador confía en sí mismo, es exigente desde su posición y aunque suele ser flexible, sabe detectar los puntos débiles de su contraparte. Estas fortalezas pueden convertirse en debilidades; por ejemplo, puede llegar a subestimar a su rival; además, el exceso de confianza puede volverlo “ciego” y hacer que cometa errores o no detecte mejores oportunidades.

Un experto en estos temas podría definirnos más características de un negociador, pero lo que Slim quiso decir con este asunto es que será necesario estudiar el factor Trump antes de actuar, no hacerlo nos pone en clara desventaja. Un negociador tiene múltiples facetas y una bien definida estrategia, Trump es un empresario que se ha forjado en las altas esferas de los inversionistas especulativos, en las cuales muchas veces no existe compasión sino un objetivo claro y una serie de pasos llevados al pie de la letra para conseguirlo, ése es Trump y si alguien lo conoce en México es Carlos Slim.

Slim también mencionó que el mejor muro es el empleo y las inversiones, pero no se lo dijo a Trump, el mensaje fue por enésima vez para nosotros los de este lado del río Bravo; especialmente para aquéllos quienes hoy tienen en sus manos las riendas del país. Señaló que él está tranquilo y espera algunas acciones en los sectores en donde tiene negocios, para obtener una predicción certera del futuro del mercado nacional. De igual forma dijo que es prácticamente imposible desmantelar, de la noche a la mañana, todas las instalaciones (fábricas) de empresas estadounidenses, por lo cual no se irán a corto y mediano plazo.

 “Si Trump es capaz de hacer crecer la economía de Estados Unidos y crear trabajo, eso será bueno para México” – Carlos Slim Helú, Presidente vitalicio de Grupo Carso

Tiene toda la razón, las inversiones en manufactura e infraestructura y las inversiones financieras son totalmente diferentes. Las inversiones financieras tienen la capacidad de “volar” de la noche a la mañana; en cuestión de segundos pueden aparecer y desaparecer en cualquier parte del planeta, por años ha sido y será su etiqueta. En cambio, las inversiones en “fierros’ son a muy largo plazo y generalmente se encuentran denominadas en activos físicos (fábricas, los terrenos, instalaciones, maquinaria, etcétera) Por lo tanto, no es posible deshacerse de dichos activos de la noche a la mañana concretar su venta es un largo proceso relacionado con la economía del sector en donde se desenvuelve.

Slim tachó a Trump de “melancólico del pasado” al señalar que en cierta forma quiere regresar a Estados Unidos a la era de la industrialización de mediados del siglo XX, pero esos tiempos ya pasaron y no será posible; expresó su confianza en que las cosas se vayan acomodando. Slim dijo muchas cosas más que en el fondo se traducen en una exigencia para que las autoridades nacionales se pongan a trabajar verdaderamente, y les señaló que tienen el apoyo de los mexicanos, pero no un cheque en blanco.

El muro que tiene a México en jaque

En esta época de su vida, Carlos Slim se encuentra concentrado en muchas cosas, pero sin lugar a dudas sigue capitaneando su nave, la cual fija —en gran medida — el rumbo que sigue el país. Slim no será presidente, no le interesa, pero mal haríamos en no hacer caso a lo que dice. Ojalá y en los próximos años las políticas públicas construyan en México un muro de empleo e inversiones, y destruyan el actual que nos tiene en jaque a los mexicanos: el de la corrupción. Cuando eso suceda, el país estará preparado para tener un presidente empresario verdaderamente honesto.

Antonio Sandoval

Articulo publicado en la edición 61 de Global Industries:

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