Resumen 2017: Industria automotriz mexicana, imparable

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Industria automotriz mexicana, imparable

Diversos factores han contribuido al fortalecimiento de nuestra industria automotriz, desde la creciente demanda, hasta las grandes inversiones; nada, ni Trump, han parado el crecimiento de toda nuestra cadena de valor automotriz.

La llegada de Donald Trump a la silla presidencial de Estados Unidos representó para muchos países un signo de alarma, en particular para México. Su política proteccionista en materia de inversión y tratados comerciales, pusieron en jaque a industrias de todo el mundo, y en serios problemas a la política y economía industrial mexicana. Aun hoy, cuestiones de trascendencia fundamental como la reestructuración del Tratado de Libre Comercio y la construcción del muro fronterizo, están siendo discutidas y se mantienen como una de las más importantes en la agenda política mexicana

En materia de industria automotriz, los primeros meses de este año fueron particularmente desalentadores: antes de tomar posesión, el primer mandatario amenazó con aplicar un impuesto fronterizo a las automotrices que no sacaran su producción de Mexico. Como consecuencia, Ford retiró una inversión de USD$1,600 millones de dólares para la construcción de una planta en San Luis Potosí. Esta decisión, causó pérdidas por casi USDS200 millones.

730,923 empleos directos, genera el sector

Ford anunció después que su inversión, ahora de USD$,200 millones, iría para fábricas manufactureras del sector automotriz del estado de Michigan. Poco después, General Motors tomó la decisión de trasladar su producción de nuestro país, al vecino. La compañía anunció que invertiría cerca de USD$1.000 millones en sus plantas americanas, y que, además, trasladaría su producción de ejes de nueva generación para sus camionetas pick up, hacia sus plantas en tierras estadunidenses. Con esta decisión, aunada a la mudar su producción de componentes hacia Michigan, nuestro país perdió cerca de 1000 puestos de trabajo.

Otro traslado importante estuvo en manos de Samsung: la compañía surcoreana mudó una inversión de casi USDS300 millones, y con ella, la producción de placas para hornos. Al menos cinco estados americanos recibirían el beneficio de esta mudanza, y nuestro país, se quedaría con 500 empleos menos. Ante esto, el panorama para la industria automotriz de nuestro país era muy desalentador: y no era para menos. De acuerdo con la Secretaría de Economía, la industria automotriz aporta el 3.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el 18.3 por ciento del PIB manufacturero.

Además, el sector genera alrededor de 730,923 empleos directos y 370,000 indirectos, principalmente en la fabricación de autopartes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sólo en 2014 fue la cuarta rama del sector económica en generar más fuentes de trabajo. Los empleos indirectos, por otro lado, tienen una importancia medular: estos son por la cadena de valor, es decir: proveedores, distribuidoras, talleres, y fabricas. Respecto a estas últimas, nuestro país produce anualmente cerca de 81,000 millones de pesos a través de los llamados clusters. Mismos que están concentrados sobre todo en el Bajío y en el Norte; esto es: San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro; y Sonora, Chiahuahua y Coahuila. También hay clusters importantes en el centro: sobre todo en Aguascalientes y el Estado de México.

363,687 unidades producidas en mayo de 2017

El golpe de Trump no era para menos: diez de las plantas de las 32 armadoras en nuestro país son americanas: cuatro de General Motors, tres de Chrysler y tres de Ford. Además, GM mantiene el segundo lugar de ventas después de la japonesa Nissan; y tiene un del control de nuestro mercado. Esto es una quinta parte.

El resto de las plantas son de Nissan, con catorce; dos de Honda, una de Mazda, otra más de KIA, un par de Toyota y otro par de Volkswagen. Mismas que también están en pues la mayoría de sus exportaciones son estadounidenses. Toda esta inversión norteamericana en México se dio precisamente a partir del Tratado de Libre Comercio. Además, la cercanía ayuda a la logística: el traslado de las partes, o del automóvil entero, cuesta menos desde aquí, aunado a una mano de obra más barata: el costo total de producción es menor. Por hora, la mano de obra mexicana cuesta USD1.5, frente a los USDS17 que cuesta en Estados Unidos.

Para los analistas, estos datos resultan contradictorios: la decisión de Trump redunda en un incremento en el costo de producción final, a razón de esta proporción, lo que le resta competitividad al automóvil estadunidense frente al mercado mundial. Lo cual implicaría una afectación importante al sector. A razón de todo esto, la incertidumbre de nuestra industria, durante los primeros tres meses del año, era importante. Sin embargo, el primer reporte anual de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), refleja un desempeño inesperado, que reactiva los motores de nuestra industria y la proyecta hacia un año de éxitos.

La producción total de nuestro país, en marzo de 2017, alcanzó una cifra récord para cualquier mes: 363,687 unidades producidas, frente a las 266,960 del mismo mes del año anterior: esto significa un incremento de 36%. Las cifras trimestrales también arrojan un incremento a doble dígito: de enero a marzo de 2017, las unidades producidas alcanzaron la cifra de 943 ,704; mientras que en el mismo periodo del año anterior alcanzaron las 805,736 unidades; esto es un incremento del 17 por ciento.

La AMIA también informó que las exportaciones de vehículos muestran una cifra récord: sólo en marzo de 2017 se exportaron 297,571 vehículos ligeros, el mejor nivel de exportación para cualquier mes; y en el acumulado del año se registran 750,162 unidades exportadas: más que en el mismo periodo de 2016. Este momentum se ve potenciado con cifras récord de ventas para algunas automotrices, y paras empresas de autopartes extranjeras, que han visto un signo positivo en el mercado de México, razón por la cual han destinado sus in versiones aquí. Es el caso de la corporación china JAC que de la mano de Giant Motors ensamblará automóviles en su planta de Hidalgo: la inversión asciende a los $4400 millones de pesos. También destaca la entrada en operación de la planta productora de Continental, en San Luis Potosí.

Nissan y Volkswagen también rompen récords

Las cifras positivas se ven correspondidas también a nivel corporativo, y es que nuestro país se mantiene como uno de los principales mercados para las grandes automotrices. De forma particular, Nissan y Volkswagen han reportado ventas récord al cierre del año pasado, y al inicio de este.

El caso de Volkswagen Vehículos Comerciales es destacable: durante el mes de abril reportó una venta de 1 ,451 vehículos en nuestro país, con lo que impusieron un record mensual para toda la historia de la marca en nuestro país. La corporación alemana agregó que estas ventas representan un crecimiento del 21 en comparación con el mismo mes del año anterior.

La producción total de nuestro país, en marzo de 2017, alcanzó una cifra récord para cualquier mes

Así, durante el primer cuatrimestre del año, los resultados acumulados en las entregas de la automotriz alcanzaron un índice de crecimiento de en comparación con 2016, con un total de 4,664 vehículos vendidos en el país. Entre los vehículos más exitosos en el mes de abril están Amarok, Caddy y Crafter, con un promedio de crecimiento de más del 30%, así como Saveiro y Transporter.

Por otro lado, está la japonesa Nissan, quien al cierre de su año fiscal 2016 estableció un nuevo récord histórico de ventas: logró vender 406,995 unidades, lo que representa un incremento del 14.3% frente al año anterior. De acuerdo con el reporte de la compañía, estos resultados le otorgan una participación en el mercado del 25%, con lo que se pone a la cabeza del mismo, y se consolida como uno de los líderes históricos indiscutibles: casi ocho años en la cresta de la ola.

En palabras de la presidenta de Nissan en México, Mayra González, estas cifras ratifican a nuestro país como el cuarto mercado más grande para la corporación en volumen, sólo detrás de Estados Unidos, China y Japón. “Mantenemos el compromiso de continuar brindando al público mexicano un atractivo e innovador portafolio de productos, así como una experiencia única en la atención a nuestros distribuidores”, declaró, y resaltó además que estos indicadores reafirman el liderazgo de Nissan en puntos clave como la producción, el financiamiento y la posventa.

Los vehículos más populares de la marca fueron: el NP300 con 85,711 unidades vendidas, el March, con 58,812; el Sentra, con 48,588; Tsuru, con 45mil; todos fabricados en las plantas de Aguascalientes y Morelos.

Las chinas llegan a México

Otro aspecto muy importante de la imparable industria automotriz de nuestro país, es el arribo de las empresas chinas. A ocho años del fracaso de los automóviles chinos en nuestro país (los de la marca FAW que trajera Grupo Salinas en 2007, y partieran de nuestras tierras dos años después por los bajos niveles de seguridad que proporcionaban a sus conductores, y por las condiciones generalizadas de la crisis de un año antes) grandes corporaciones chinas han marcado su gran regreso a nuestro mercado, con grandes apuestas e inversiones.

A inicios de abril, la firma Great Wall Motors, ratificó ante los gobiernos de Nuevo León y San Luis Potosí su interés de colocar una planta ensambladora en sus entidades; que se sumarían a otras del país asiático, de las firmas BAIC y JAC que ya operan en tierras mexicanas. El interés de estas firmas por nuestro país es particular, ya que intentan la internacionalización de sus productos; y dado que las luces de nuestro mercado han alcanzado la esfera internacional, han decidido destinar sus inversiones aquí.

13% anual de crecimiento desde 2013

Desde 2013 nuestra industria ha soportado un crecimiento escalado; el volumen de ventas de autos nuevos en México presenta cada año un crecimiento del 13%, muy por encima del 3% observado en el resto del mundo. Es precisamente este crecimiento el que ha llamado la atención de las firmas asiáticas, y el que ha atraído sus intereses económicos. En palabras de Eduardo Solís, presidente de la AMIA, estas inversiones son naturales y perfectamente viables.

Situación que confirma Brais Alvarez Gallardo, analista de la práctica automotriz de J.D. Power México, quien ha dicho que estas empresas son fuertes competidoras chinas, y conocen muy bien las características de nuestro mercado, razón por la cual están plenamente capacitadas para entrar y hacer competencia. Si bien el crecimiento de nuestra industria ha venido escalando desde 2013, ha cobrado especial relevancia desde hace 18 meses: según datos de la Secretaría de Economía, en 2016 se importaron 10,443 vehículos del país asiático: un aumento del 21% comparado con un año antes.

Se trata de la variación porcentual más grande de los últimos cuatro años, y supera el avance promedio de la importación total de autos, que ronda el 8%. Con ello, China escaló de la posición 16 a la 14 entre los países que más colocan autos en México. Sólo en enero de 2017, el número de vehículos chinos que entró a nuestro país, ascendió a los 2,538, seis veces más que el mismo mes de 2016.

La entrada de los chinos al mercado de nuestro país, bien representa una oportunidad para el consumidor, ya que le permite acercarse a un atractivo tecnológico inédito, a un precio accesible. Con esto, la industria de nuestro país se fortalece, y se perfila como una de las más fuertes a nivel mundial.

Eduardo Medina

Publicado en la edicion 62 de Global Industries:

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