El precio del cobre ha superado la barrera de los 13,000 dólares por tonelada a inicios de enero de 2026, consolidando su mejor desempeño anual en más de una década.
Este repunte ha sido impulsado por una combinación de factores que incluyen interrupciones en las principales minas globales, el debilitamiento del dólar y una acumulación estratégica de inventarios en Estados Unidos ante la posible implementación de aranceles comerciales.
El metal, considerado un barómetro de la actividad industrial, ha subido cerca de un 40% en el último año, superando los récords establecidos en 2009.
La dinámica del mercado refleja una “dislocación extrema” en los flujos comerciales. Mientras la demanda en China ha mostrado señales de desaceleración en sectores como la construcción, el interés por asegurar suministros para la infraestructura de Inteligencia Artificial, centros de datos y la transición energética ha mantenido los precios en niveles máximos.
Analistas de instituciones como Deutsche Bank advierten que la producción de las mayores mineras del mundo cayó un 3% en 2025 y proyectan que esta tendencia de baja producción podría persistir durante 2026.
Para el presente año, las expectativas se centran en la capacidad de las mineras para normalizar sus operaciones tras un periodo de accidentes y huelgas en regiones clave como Chile, Indonesia y la República Democrática del Congo.
En un escenario alcista, algunas firmas financieras sugieren que el cobre podría alcanzar los 15,000 dólares por tonelada si se mantienen los recortes en las tasas de interés y la escasez de existencias fuera de territorio estadounidense, donde se estima que podría concentrarse gran parte del inventario mundial para finales del primer trimestre.






