Por Catalina Montoya, Directora de RH para Clarios en LATAM
Tiene más de 23 años de experiencia en gestión estratégica de talento, a lo largo de su carrera ha liderado iniciativas regionales de liderazgo, cultura organizacional y desarrollo de talento en distintos sectores, incluyendo consumo masivo, farmacéutico y manufactura.
El liderazgo femenino en la industria automotriz es fundamental para construir organizaciones más sólidas, exitosas y preparadas para el futuro. No se trata únicamente de representación; se trata de incrementar la rentabilidad a partir de la creación de entornos donde el talento pueda desarrollarse plenamente, sin importar el punto de partida.
La evidencia respalda esta idea. El reporte Diversity Wins: How Inclusion Matters de McKinsey & Company señala que las empresas ubicadas en el cuartil superior en diversidad de género son un 25% más propensas a tener una rentabilidad por encima de la media de su industria, Contar con diferentes perspectivas y experiencias en la toma de decisiones puede, por tanto, convertirse en una ventaja competitiva significativa.
Asimismo, diversos estudios sugieren que las organizaciones que alcanzan al menos un 30% de representación femenina en roles ejecutivos reportan un incremento cercano a un punto porcentual en su margen neto, lo que puede traducirse en hasta un 15% adicional de rentabilidad.
Sin embargo, en el contexto mexicano la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), asegura que las mujeres representan el 37% de la fuerza laboral en el sector, lo que indica que aún existe una brecha relevante, particularmente en posiciones de liderazgo.
Estas cifras nos dan un mensaje claro: la industria debe impulsar el desarrollo profesional de las mujeres, no como un compromiso social, sino como una decisión estratégica. En una industria que avanza a pasos agigantados, con mercados y clientes que han evolucionado, es indispensable contar en la mesa de decisiones con mujeres que también los representen.
Impulsar el liderazgo femenino en un sector históricamente masculino no es un proceso inmediato ni lineal, y desde luego no es una responsabilidad exclusiva de las mujeres. Requiere revisar de manera crítica las fuentes de búsqueda y atracción de talento; identificar y hacer visible el potencial que existe dentro de las organizaciones; y sostener conversaciones abiertas sobre los sesgos y estereotipos que persisten tanto en el entorno organizacional como en los contextos sociales. Todo ello con el objetivo de diseñar esquemas de trabajo y crecimiento claros, equitativos y accesibles para quienes cuentan con la preparación y la ambición de avanzar.
Desde nuestra experiencia en Clarios, la inclusión y el fortalecimiento del liderazgo femenino se construyen a partir de herramientas concretas y esfuerzos intencionales, como programas de desarrollo, coaching de carrera, mentoría, experiencias críticas y planes de carrera accionables y accesibles para todos los niveles de la organización. No obstante, su verdadero impacto se materializa cuando estos esfuerzos se traducen en acciones tangibles, como el nombramiento de más mujeres en roles de toma de decisión, al mismo tiempo que se fortalece el pipeline de talento femenino desde las posiciones de entrada. Un ejemplo de ello es el programa Clarios Interns Latinoamérica, que al cierre de 2025 alcanzó una participación del 51% de mujeres.
Este avance es el resultado de un trabajo constante que comenzó en 2019, cuando creamos en México nuestra primera red de mujeres, como parte de Clarios for All, un programa global de diversidad e inclusión que opera en todos los países donde tenemos presencia para acompañar el crecimiento profesional femenino mediante mentoría, formación y espacios de intercambio que generan visibilidad para el talento interno. Nuestros resultados iniciales son alentadores: 13% de las participantes de esa primera red obtuvo promociones aproximadamente año y medio después de completar el programa.
Más allá del dato, lo verdaderamente relevante es lo que representa: cuando existen espacios estructurados de desarrollo, liderazgo sólido y una cultura organizacional que actúa como motor, el talento encuentra caminos reales para avanzar. Cuando las empresas realizan esfuerzos intencionales para acompañar a segmentos de talento no tradicionales, el impacto se refleja en la fortaleza de los equipos, en la calidad de las decisiones y en la amplitud de las perspectivas estratégicas.
De esta forma, el liderazgo inclusivo forma parte de una visión más amplia de sostenibilidad, competitividad y responsabilidad empresarial. Es, sobre todo, una tarea que se construye todos los días, con decisiones que a veces parecen pequeñas y otras veces son profundamente determinantes, y con estructuras que perduran en el tiempo.
Por ello el mes de la mujer nos invita a reconocer lo recorrido y a reafirmar compromisos de largo plazo, porque cuando ampliamos las oportunidades de desarrollo, no solo fortalecemos a quienes lideran hoy, sino también a las generaciones que verán en la industria automotriz un espacio donde, efectivamente, pueden crecer y marcar la diferencia.






