El amoniaco se posiciona como el insumo clave para la producción de alimentos a escala global.
De acuerdo con cifras de la Agencia Internacional de Energía, aproximadamente 70% de la producción mundial de este compuesto industrial se destina a la elaboración de fertilizantes nitrogenados como la urea, el nitrato de amonio y el sulfato de amonio, los cuales resultan indispensables para sostener la productividad de cultivos agrícolas de alta demanda como el maíz y el trigo.
La fabricación a escala masiva del compuesto combina nitrógeno del aire con hidrógeno proveniente del gas natural. La infraestructura para este insumo incluye proyectos de gran escala en México, como la planta en construcción de Proman GPO en Topolobampo, Sinaloa.
La instalación técnica está diseñada para alcanzar una capacidad de producción de 2,200 toneladas métricas diarias de amoniaco, orientadas tanto al abastecimiento del mercado nacional como a operaciones de exportación.
Si bien las plantas petroquímicas sintetizan la materia prima y no el fertilizante terminado, el abastecimiento continuo de amoniaco resulta determinante para la estabilidad de la cadena logística e industrial que atiende al campo. Asimismo, el compuesto mantiene aplicaciones secundarias en la refrigeración industrial y en la manufactura de plásticos y fibras sintéticas, exigiendo controles estrictos de seguridad y protección ambiental en su transporte y almacenamiento.






