La multinacional Glencore ha publicado sus resultados financieros correspondientes al ejercicio anual, revelando un ajuste significativo en su rentabilidad.
La compañía reportó un EBITDA ajustado de 17,100 millones de dólares, lo que representa una disminución del 50% en comparación con los 34,100 millones de dólares alcanzados en el periodo récord anterior.
Este retroceso se atribuye principalmente a la caída en los precios del carbón térmico, cuya contribución al flujo de caja operativo descendió de manera proporcional tras el fin de la crisis energética europea.
A pesar de este entorno, la división de Marketing (comercialización) logró generar 3,500 millones de dólares en beneficios operativos, superando el rango objetivo a largo plazo de la empresa.
En contraste con el sector energético, la producción de metales clave para la transición energética mostró resiliencia.
El cobre se consolidó como el pilar operativo con una producción de 1.01 millones de toneladas, mientras que el cobalto alcanzó las 41,300 toneladas. No obstante, la utilidad neta atribuible a los accionistas se situó en 4,300 millones de dólares, una caída drástica frente a los 17,300 millones del año previo.
Esta contracción financiera ha llevado a la directiva a proponer una retribución al accionista de 1,600 millones de dólares, una cifra conservadora que refleja la prioridad de la firma por mantener la liquidez para futuras adquisiciones en el sector de metales básicos durante este 2026.






