La combinación de beneficios fiscales, estabilidad jurídica y ajuste en tasas impulsa el interés de inversionistas latinoamericanos, con México liderando la demanda extranjera y elevando el valor promedio de compra.
El mercado inmobiliario en Florida atraviesa una fase de ajuste que está reactivando el interés de inversionistas internacionales, particularmente de origen mexicano, quienes hoy encabezan la compra de bienes raíces en este destino estratégico de Estados Unidos.
La combinación de condiciones fiscales favorables, estabilidad jurídica y una reciente moderación en las tasas de interés ha reposicionado a la región como una opción atractiva para la diversificación patrimonial.
Para Patricia Gómez, Socia Fundadora y Directora de Ventas Internacionales en PFS Realty Group, “actualmente es un momento donde hay bastantes oportunidades para esos inversionistas internacionales”, al referirse a un mercado que sigue favoreciendo al comprador, impulsado por el tipo de cambio y la evolución reciente de las tasas.
Tras el auge registrado durante la pandemia, cuando Florida experimentó uno de los ciclos de crecimiento más acelerados en su historia reciente, el mercado entró en una etapa de corrección. El incremento en precios y demanda fue seguido por un ajuste derivado del alza en tasas de interés, lo que desaceleró temporalmente la actividad. Sin embargo, en los últimos meses se observa una recuperación progresiva.
“De hace unos seis meses para acá, las tasas se han venido ajustando muchísimo. Actualmente están entre el 6 y 6.5% anual”, señala Gómez. Esta reducción ha sido clave para reactivar el mercado local, que representa el 98% de las operaciones, y generar un entorno más dinámico, con señales de estabilización en precios y una nueva fase de crecimiento.
México, protagonista del capital extranjero
En este nuevo ciclo, el inversionista mexicano ha ganado un protagonismo relevante, representando alrededor del 11% de la inversión extranjera en Florida, posicionándose como el principal origen de capital internacional en el mercado inmobiliario del estado.
Más allá del volumen, destaca el tamaño de las operaciones. “El ticket de compra del mexicano también es más alto, alrededor de $900,000 USD”, explica Gómez, en contraste con otros países latinoamericanos cuyo promedio ronda los $500,000. Este comportamiento refleja una mayor capacidad de inversión y una estrategia más orientada a activos de mayor valor.
El crecimiento de la participación mexicana también responde a un cambio en la percepción del destino. Históricamente, los inversionistas de este país se inclinaban por mercados como Texas o California; sin embargo, en los últimos años Florida ha ganado terreno, impulsada por su posicionamiento como ciudad global, su conectividad y su oferta cultural y económica.
Uno de los principales atractivos del mercado inmobiliario en Florida es su entorno normativo. A diferencia de otros estados, ofrece condiciones que favorecen directamente al propietario, lo que se traduce en mayor certidumbre para los inversionistas.
“La Florida es un estado que protege mucho al inversionista. Las leyes van a estar muy a favor del dueño de la propiedad”, afirma Gómez. Este aspecto resulta clave en la gestión de activos, especialmente en escenarios relacionados con arrendamiento o resolución de conflictos.
A ello se suma un incentivo fiscal relevante: la ausencia de impuesto estatal. Esta condición, combinada con la claridad en las reglas fiscales y patrimoniales, posiciona a Florida como un destino competitivo para la generación de ingresos pasivos y la optimización de estructuras de inversión.
El inversionista latinoamericano también ha evolucionado en su forma de operar. “Hoy en día es un comprador mucho más estructurado. Menos emocional, más racional”, señala la directora de PFS Realty Group. Este cambio ha elevado el nivel de exigencia en el mercado, obligando a una mayor profesionalización de los intermediarios y a un enfoque más integral en la asesoría.
En cuanto a preferencias, se observa un interés sostenido por proyectos en preconstrucción, que permiten esquemas de pago más flexibles, así como por activos orientados a renta corta, especialmente en zonas con alta demanda turística.
Barreras, errores y recomendaciones
A pesar de las oportunidades, el proceso de inversión presenta retos, particularmente para quienes ingresan por primera vez al mercado estadounidense. “El error más común es querer hacer las cosas como las hacemos en Latinoamérica”, advierte Gómez. En este sentido, subraya la importancia de contar con asesoría especializada que permita navegar las diferencias legales, financieras y operativas.
El acceso al mercado también requiere una planeación financiera clara. De acuerdo con la especialista, una inversión inicial puede comenzar entre los $150,000 y $200,000, mientras que en esquemas de financiamiento se requiere entre 30% y 40% de enganche, además de costos de cierre cercanos al 6% del valor del inmueble.
Las proyecciones apuntan a una expansión sostenida de la inversión latinoamericana en Florida, con México como uno de los principales motores de este crecimiento. “Vienen en un crecimiento increíble. Mientras en Latinoamérica el empresario sienta un poco de temor o incertidumbre, siempre va a estar buscando diversificar”, concluye Gómez.






