El reporte de una ocupación del 98% en los parques industriales de Saltillo es un testimonio de la resiliencia y el atractivo estratégico de Coahuila en este 2026.
La región ha sabido capitalizar su herencia industrial para convertirse en el destino predilecto de las cadenas de valor globales. No obstante, este escenario de “pleno empleo” en naves industriales exige una visión de largo plazo que trascienda la mera construcción de techos: es imperativo invertir en subestaciones eléctricas y conectividad digital de última milla para mantener la competitividad frente a otros estados del Bajío y el Norte.
Para los inversionistas y directivos de logística, la situación en Saltillo representa tanto un reto como una oportunidad para la innovación en la gestión de activos. La escasez de espacio está impulsando la modernización de naves antiguas y la implementación de sistemas de almacenamiento vertical más eficientes.
En este 2026, Saltillo reafirma que su valor no solo reside en su ubicación geográfica, sino en la estabilidad social y la calidad técnica de su gente. El éxito sostenido de la región dependerá de la capacidad de los desarrolladores para entregar nuevos espacios con estándares de sustentabilidad (ESG) que demandan las empresas globales modernas.






