NVIDIA ha anunciado una aceleración en su calendario de lanzamientos para la próxima generación de infraestructura de inteligencia artificial.
La compañía confirmó que su nueva plataforma de superchips, denominada Rubin, ha entrado en fase de producción masiva con el objetivo de satisfacer la demanda de los centros de datos de alto rendimiento. De acuerdo con los datos técnicos proporcionados, la arquitectura Rubin ofrece una capacidad de procesamiento hasta cinco veces más rápida en tareas de inferencia de modelos de lenguaje de gran escala en comparación con la arquitectura anterior.
Este movimiento responde a la estrategia de la firma dirigida por Jensen Huang de reducir los ciclos de actualización de su hardware, pasando de un ritmo de lanzamiento cada dos años a uno anual.
El superchip Rubin integra la nueva memoria de alto ancho de banda HBM4 y se apoya en unidades de procesamiento central (CPU) Vera, lo que permite una integración más eficiente dentro de los ecosistemas de computación acelerada. Esta transición busca consolidar el dominio de la empresa en el mercado de semiconductores frente a la competencia creciente en el sector de la IA generativa.
La entrada en producción de Rubin se suma a la infraestructura Blackwell, que ya se encuentra en distribución. NVIDIA señala que la rapidez en la transición hacia arquitecturas más potentes es fundamental para las empresas que buscan reducir el consumo energético y los tiempos de entrenamiento de modelos complejos. Con esta aceleración, la compañía proyecta un despliegue masivo de estos sistemas en los centros de datos globales a partir de la segunda mitad del presente año.






