La empresa mexicana Gruma, líder mundial en producción de harina de maíz nixtamalizado y tortillas, acordó con la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) eliminar las cláusulas de exclusividad y consumo mínimo en sus contratos con tortillerías, además de retirar las penalizaciones asociadas. La medida busca reactivar la competencia en un mercado considerado esencial para la alimentación en México.
Como parte del acuerdo, Gruma también cederá sin costo las máquinas tortilladoras y batidoras vinculadas a dichos contratos. La decisión se deriva de una investigación iniciada en 2022 por la extinta Cofece, que concluyó que la compañía concentraba entre 50 y 90 % de las ventas en distintas regiones del país, con una participación de mercado hasta nueve veces mayor que la de su competidor más cercano.
La CNA subrayó que las medidas estarán sujetas a mecanismos de verificación y supervisión institucional, con el objetivo de garantizar su efectividad y beneficiar a los propietarios de tortillerías. “Las medidas buscan asegurar condiciones de competencia en beneficio de la población mexicana”, señaló el organismo regulador.
La relevancia del caso se acentúa por el papel de la tortilla como alimento básico en la dieta nacional. Según la Profeco, cada habitante consume en promedio 65.8 kilogramos de harina de maíz al año, y más del 80 % de los hogares en México incluyen tortillas en su alimentación cotidiana.
Gruma cuenta con un plazo de 90 a 180 días para definir con la CNA los términos de implementación. La firma aseguró que el cierre del procedimiento “da certidumbre para seguir desarrollando sus operaciones en México e invirtiendo”, en un mercado clave para la economía y la vida diaria de millones de familias.






