La firma automotriz Peugeot ha iniciado un proceso de renovación en su oferta mecánica al retirar del mercado su motor PureTech, una unidad que había presentado desafíos técnicos significativos en diversos mercados.
Para asegurar la fiabilidad y el desempeño de sus futuros modelos en este 2026, la compañía ha optado por integrar un nuevo bloque motor desarrollado en colaboración con otra marca del sector.
Este cambio busca restablecer la confianza del consumidor en la durabilidad de los vehículos de la marca, priorizando la ingeniería de alta eficiencia y el cumplimiento de las normativas ambientales más estrictas mediante una arquitectura mecánica renovada.
La transición hacia el nuevo propulsor marca el fin de una era para la familia de motores de tres cilindros que caracterizó a gran parte de la gama compacta de la marca francesa durante la última década. El reemplazo tecnológico no solo está enfocado en corregir problemas de mantenimiento preventivo, sino también en mejorar el rendimiento dinámico y la gestión térmica de las unidades.
Con este movimiento, Peugeot busca alinearse con los estándares de calidad global exigidos para la próxima generación de vehículos híbridos y de combustión interna, asegurando que su cadena de suministro mecánica cuente con el respaldo de ingenierías probadas en condiciones de alta exigencia operativa.






