El desabasto de medicamentos en el sistema de salud público comenzó a reflejar un impacto directo en la infraestructura médica de las Fuerzas Armadas. Durante 2026, el Hospital Central Militar registró una caída en la atención de recetario al surtir únicamente 56% de las peticiones, una cifra distante de los promedios históricos que oscilaban entre 90% y 98%.
Esta disminución en el suministro ha obligado al personal militar y a sus familias a solventar la compra de insumos farmacológicos con recursos propios.
Paralelamente, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno señaló presuntas inconsistencias financieras en Birmex por un monto de 419.5 millones de pesos debido a falta de documentación comprobatoria, a la par de contrataciones irregulares por 192.8 millones de pesos.
Estas observaciones siguen a la cancelación de una licitación consolidada en 2025 por presuntos sobreprecios estimados en hasta 13,000 millones de pesos.
A la par de la escasez de fármacos, se señalan irregularidades en los procesos de adquisición a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para renovar equipo médico especializado.
Entre los concursos observados destacan el equipamiento pediátrico del Hospital Central Militar con un techo presupuestal de 558.4 millones de pesos, las adquisiciones para el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y del Niño por 265 millones de pesos y la contratación de mantenimiento hospitalario por 417 millones de pesos, licitación donde la participación se redujo de 54 licitantes a cinco participantes finales.






