Tren maya: científicos alertan sobre el colapso y contaminación del proyecto

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El proyecto más grande de la administración actual del Gobierno Federal, se mantiene en el ojo del huracán.

El proyecto conocido como Tren Maya, con cerca de 1.470 km de vías, se proyecta para transportar trenes diésel y eléctricos a través de la península de Yucatán, con la intención de conectar el destino turístico de Cancún con los antiguos templos mayas de Chichén Itzá y Palenque.

Contrario a lo planteado, el ferrocarril y su construcción apresurada han sido fuertemente controversiales, pues distintos científicos y activistas ambientales han mencionado el grave peligro que éste representa a la naturaleza de la zona y los antiguos sistemas de cuevas que se encuentran debajo del suelo de la jungla.
Demostrando con ello, la lucha constante de las naciones en búsqueda de un progreso económico y tecnológico, contra la responsabilidad ambiental a la que deben apegarse.

Aunado a esto y a los constantes reclamos sobre los atajos tomados al momento de realizar las evaluaciones pertinentes para la realización del proyecto, genera malestar el rebaso al presupuesto inicial por millones de dólares y el retraso con el que cuenta el avance del mismo.

FONATUR, la agencia de turismo de México a cargo del proyecto, ha defendido la rapidez para la realización de dichos estudios. “No se requieren años, se requiere experiencia, conocimiento y capacidad de integración”, dijo en respuesta a preguntas realizadas por la agencia Reuters.

Asimismo, se negó a comentar sobre las declaraciones realizadas el pasado diciembre por expertos de las Naciones Unidas, donde advirtieron que el trato al ferrocarril como un proyecto de seguridad nacional permite eludir la defensa ambiental y reiteraron la petición de proteger el medio ambiente, de acuerdo con los estándares globales.

Naturaleza en riesgo

El tren corta una franja de hasta 14 metros de ancho, a través de algunos de los ecosistemas más singulares del mundo, acercando el mundo moderno a especies vulnerables como los jaguares y los murciélagos.
Además, pasará sobre un sistema de miles de cuevas subterráneas, excavadas por el agua durante millones de años, en el lecho de roca caliza blanda de la región.

Si la construcción no se realiza de manera adecuada, el ferrocarril corre el riesgo de atravesar el suelo frágil, incluso en cuevas aún por explorar debajo, dice Emiliano Monroy-Rios, un geoquímico mexicano de la Universidad Northwestern que ha estudiado extensamente las cuevas y cenotes del área.
El diésel, añade, también podría filtrarse a la red de pozas y ríos subterráneos, principal fuente de agua dulce para la península.

El estudio sobre el impacto ambiental, realizado por el gobierno para la Sección 5 del proyecto, el tramo más controvertido, menciona que los impactos ambientales son «insignificantes» y que se han mitigado adecuadamente. Asimismo, el estudio alude a que el riesgo de colapso se tomó en cuenta en la ingeniería de las vías y que el área será observada a través de un programa de prevención.

FONATUR dijo que el proyecto tendría recursos y atención de seguimiento en el futuro, incluidos los programas establecidos para la protección del medio ambiente.
“El proyecto del Tren Maya por supuesto es seguro, monitoreado y regulado por las autoridades ambientales como ha sucedido hasta ahora”, dijo la agencia a Reuters.

Un experto que participó en los informes, y que acepto la participación con Reuters bajo la condición de anonimato, dijo que el trabajo se había realizado rápidamente debido a la presión en los tiempos de entrega. Expresó también su preocupación ante el hecho de que los riesgos que distintos expertos han destacado sobre los estudios de impacto realizados por el gobierno no serán mitigados adecuadamente ni se dedicaran los recursos necesarios para el mantenimiento del tren.

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