La compañía alemana Bosch ha comenzado la producción de muestras en su primera planta de semiconductores en Estados Unidos, ubicada en Roseville, California. La instalación, adquirida en 2023 a TSI Semiconductors y reconfigurada mediante un plan de inversión total de 2,000 millones de dólares, proyecta arrancar la producción comercial formal a finales de este año.
El proyecto cuenta con un respaldo financiero de 225 millones de dólares otorgados por la Oficina del Programa CHIPS del Departamento de Comercio estadounidense. La estrategia responde a los incentivos del marco T-MEC y a las políticas de relocalización (nearshoring / reshoring) promovidas para blindar las cadenas de suministro automotrices frente a interrupciones geopolíticas y arancelarias.
La planta se especializará en la manufactura de chips de carburo de silicio (SiC). A diferencia de los semiconductores para sistemas de infotenimiento, la tecnología de SiC es clave para la gestión de energía de alto voltaje en vehículos eléctricos e híbridos, mejorando la eficiencia entre batería y motor. Adicionalmente, Bosch prevé que estos componentes atiendan la creciente demanda energética de centros de datos para inteligencia artificial y aplicaciones de defensa, como parte de un plan de inversión global de 7,500 millones de dólares en EE. UU. hacia 2031.






