Cisnes Negros, Rinocerontes Grises y Reyes Dragón – Lecciones para las cadenas de suministro mundiales

0
659

Por: SWIFT

Las interrupciones de la cadena de suministro mundial, como la actual pandemia de Covid-19, los precios negativos del petróleo, la obstrucción del Canal de Suez y el aumento de las tensiones geopolíticas, han elevado la fragilidad del comercio mundial a la cabeza de muchas personas. Este tema fue tratado en el panel “Cisnes negros, Rinocerontes Grises y Reyes Dragón. Una historia de 2020 y Más allá”, en la última edición de Sibos en 2021.

Los Cisnes Negros son acontecimientos improbables e imprevisibles. Los Rinocerontes Grises se refieren a cosas que son obvias, altamente probables y extremadamente peligrosas -y en muchos casos, ocurren después de una serie de advertencias-. Los Reyes Dragón son sucesos tan extremos que se sitúan fuera de cualquier distribución de probabilidad de la ley de potencia, una especie de peor escenario con esteroides.

Desde que la mayoría de las empresas ya cuentan con un plan de continuidad de la actividad para hacer frente a este tipo de eventos, la pandemia de Covid-19 podría no calificarse como cisne negro. Sin embargo, la magnitud del brote fue sorprendente y obligó a sectores enteros a replantearse y transformar sus modelos de negocio.

Por lo tanto, entender cómo se está adaptando el ecosistema y localizar las consecuencias de segundo orden para el comercio mundial en términos de modelos de negocio, capital, datos y flujos económicos, se han convertido en preocupaciones de misión crítica.

La disrupción es la nueva normalidad

Lo que está claro es que la pandemia ha acelerado muchas de las transiciones que ya se estaban produciendo, incluida la transformación digital y la actividad relacionada con el cambio climático. Mientras el mundo navega por el camino de la recuperación de la pandemia, quizás la pregunta clave que hay que hacerse es cómo se preparan los países y las empresas para enfrentar cualquier sorpresa futura que pueda surgir de estas transiciones.

Por ejemplo, aunque son una fuente de costo, retraso, ineficacia, fraude, error y crean impactos medioambientales adversos, las transacciones en papel siguen siendo populares. Sin embargo, el año pasado el G7 realizó seis importantes intervenciones, entre ellas un marco de colaboración sobre Registros Electrónicos Transferibles, con el fin de aprovechar las oportunidades de la economía digital. La Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) también ha adoptado la Ley Modelo sobre Documentos Transferibles Electrónicos (MLETR), que permite el uso legal de documentos electrónicos, incluidos los conocimientos de embarque, las letras de cambio, los pagarés y las cartas de crédito contingente, tanto a nivel nacional como internacional.

El uso de documentos digitales y registros electrónicos en lugar de documentos en papel permitirá a las empresas, los bancos y otras partes interesadas en el ecosistema comercial eliminar la burocracia innecesaria, reducir costos y retrasos, acelerar las transacciones y aumentar la rentabilidad general.

La digitalización es también un componente importante de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. A largo plazo, la digitalización tiene el potencial de dar forma a las prácticas sostenibles en la financiación del comercio, gracias a la disponibilidad de grandes datos y sus conocimientos, junto con la tecnología de financiación del comercio inteligente y automatizada.

En última instancia, la pandemia ha presentado una oportunidad para un “reinicio”. Representa una oportunidad para que la comunidad de las finanzas comerciales trabaje conjuntamente para lograr cambios, como transformación digital e iniciativas relacionadas con los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG).

Prepararse para el próximo acontecimiento mundial

Mientras los países de todo el mundo siguen haciendo frente a los trastornos empresariales provocados por el Covid-19, es obvio que se plantean preguntas sobre por qué los países y las empresas no reaccionaron rápidamente en los primeros días de la pandemia. No se puede obviar el hecho de que los entornos geopolíticos, económicos y comerciales relativamente benignos de los últimos años han sido buenos para los negocios, pero también crearon un nivel de complacencia que dejó a las empresas y a los países incapaces de hacer frente de forma eficaz cuando los riesgos conocidos y desconocidos se hicieron presentes.

A pesar de las esperanzas de una recuperación post-pandémica este año, las ondas creadas por Covid-19 tardarán en desaparecer y su impacto se sentirá durante años. Además, “el final” que todo el mundo está buscando podría no ser realmente el final. La próxima crisis podría estar -y muy probablemente está- acechando a la vuelta de la esquina metafórica.

Siempre es mejor prevenir que curar, y las economías mundiales tendrán que mejorar la mitigación y abordar los riesgos potenciales antes de que se conviertan en auténticas catástrofes. Afortunadamente, no estamos operando totalmente a oscuras. Hay pistas que podemos utilizar para hacernos una idea de la forma que tomará el comercio en el futuro, y señalar los riesgos más críticos que hay que evitar o mejorar. Algunos de ellos son:

1. Construir resiliencia para hacer frente incluso a la situación más inesperada.

2. Considerar los riesgos laterales y verticales, así como las posibles interdependencias a la hora de elaborar planes de continuidad de la actividad.

3. Desarrollar diferentes capacidades dentro de las organizaciones, a veces a partir de fuentes externas, para hacer frente a interrupciones importantes.

La interconexión de las economías modernas significa que la colaboración global es la clave del éxito en todos los ámbitos, desde la digitalización y los criterios ESG, hasta la política e incluso la distribución de vacunas.

Hay mucho trabajo por hacer. Y requerirá algunos saltos evolutivos importantes en términos de ideas e infraestructura. Pero, a menos que demos esos pasos, corremos el riesgo de ser incapaces de adaptarnos con la suficiente rapidez para hacer frente a las condiciones cambiantes.

Artículo anteriortesa comparte 5 tendencias en el sector automotriz
Artículo siguienteOcho años de evolución en las Tecnologías de la Información