Preocupa a organizaciones el inicio de pruebas de minería en aguas profundas, un barco zarpará desde Manzanillo

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“Hidden Gem”, la embarcación más grande del mundo dedicada específicamente a la extracción minera del fondo marino, está preparando su primera operación minera hacia el Pacífico desde el puerto mexicano de Manzanillo.

En una conferencia de prensa el martes pasado, Greenpeace México, el Centro para la Diversidad Biológica (CDB) y la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) denunciaron la presencia de un barco perteneciente a una subsidiaria de la compañía minera The Metals Company (TMC) llamado “Hidden Gem”, que zarparía del puerto mexicano de Manzanillo para iniciar labores de minería en aguas profundas.

Recientemente, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA por sus siglas en inglés) concedió el permiso a su subsidiaria, Nauru Oceans Resources Incorporated (NORI), para iniciar la explotación minera exploratoria (un pilotaje de colecta de rocas que contienen metales) en la zona Clarion Clipperton, entre Hawai y México. Esto representa el comienzo de la minería en aguas profundas e implica que los océanos quedarían expuestos a la destrucción causada por actividades mineras a gran escala.

María Paula Conrado, bióloga y asesora científica de AIDA, resaltó que la minería en aguas profundas se refiere a la extracción de minerales que se realiza en el fondo marino, es decir, en aguas internacionales que no pertenecen a ningún país. El interés principalmente se dirige hacia el manganeso, zinc, cobre y cobalto. Ahora bien, no existe suficiente información sobre este gran ecosistema y sus especies endémicas, por ello no hay claridad en cuanto al impacto que podrían generar la exploración y explotación minera.

Por su parte, Arlo Hemphill, campañista de océanos de Greenpreace Estados Unidos, sostuvo que aunque la minería profunda no es legal todavía y aunque no se han creado reglas generales, sí se han brindado licencias de exploración que permiten a las empresas mineras buscar lugares que cuenten con los recursos. Hasta este momento, la mayoría de estas licencias se enfocaban en la construcción de conocimiento científico o, en pocos casos, para pruebas de maquinaria. La diferencia ahora es que el barco “Hidden Gem” está construido específicamente para la minería y eso es lo que hará, extraerá minerales para comercializarlos. Además, las personas no saben que esto va a suceder, pues la ISA tomó la decisión de conceder el permiso de explotación minera a puertas cerradas.

Durante las negociaciones ante la ISA, la delegación de México se ha mostrado dispuesta a avanzar hacia la aprobación del Código Minero. No obstante, la delegación no ha sido lo suficientemente tajante para expresar una posición congruente con el enfoque precautorio, en especial en este escenario en donde se sabe que no existe suficiente información científica sobre los impactos de la actividad minera para asegurar la protección del medio ambiente marino. Se espera que en futuras negociaciones, la delegación sea más clara y concreta en cuanto a su posición con respecto a la conservación de este importante ecosistema. El barco zarpará de Manzanillo y por eso México debe detener este tipo de actividades en aguas internacionales, así como ser congruente con su legislación interna

“México debe asumir un papel de liderazgo para prohibir la minería oceánica en aguas internacionales y formar un frente común junto con los países de América Latina y el Caribe para exigir que se prohíban definitivamente este tipo de prácticas destructivas que pueden causar daños permanentes”, dijo Alex Olivera, científico principal y representante de México en el Centro para la Diversidad Biológica.

“Estamos sorprendidas y consternadas de que la ISA haya dado luz verde a este proceso en uno de los ecosistemas más importantes y frágiles del planeta, mientras ya estamos lidiando con múltiples crisis que están erosionando la salud del océano, incluyendo su capacidad para actuar como un aliado crítico en la lucha contra el cambio climático. En lugar de proteger el océano como patrimonio común de la humanidad, lo está entregando a intereses corporativos como TMC, que a pesar de estar registrada en la Comisión de Valores y Bolsa (SEC por sus siglas en inglés) han demostrado un desprecio despiadado por el impacto irreversible que esta industria supone para los servicios que proporcionan los océanos, incluyendo sumideros de carbono que resultan críticos, la medicina del futuro y las pesquerías internacionales de atún y otras especies. Todos y todas quienes habitamos el planeta vamos a pagar el precio, mientras TMC se beneficia de su cuestionable relación con la ISA”, declaró Ornela Garelli, campañista de océanos de Greenpeace México.

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