La industria en México ha dado un paso firme en la consolidación de su identidad comercial con la certificación de más de 4,000 empresas bajo el sello Hecho en México.
Este distintivo se ha convertido en un pilar para la competitividad, permitiendo que las organizaciones mexicanas se distingan en un mercado global cada vez más saturado. La adopción de esta marca oficial no solo representa un compromiso con la calidad, sino que también funciona como un motor para la integración de las cadenas de valor locales, impulsando a sectores clave como el manufacturero y el agroindustrial hacia estándares de excelencia reconocidos internacionalmente.
La presencia de este sello en miles de productos fabricados en el país facilita la apertura de canales de exportación y fortalece la confianza del consumidor final. Al certificar que la transformación de los bienes ocurre en plantas mexicanas, las empresas participantes obtienen un respaldo institucional que es fundamental para las negociaciones transfronterizas.
Este esfuerzo coordinado entre el sector público y privado subraya la resiliencia del sector productivo mexicano y su capacidad para ofrecer soluciones de alta calidad que compiten directamente con estándares globales, posicionando a México como un hub de manufactura confiable y sofisticado.






